Washington, 18 oct (SANA) El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, amenazó el sábado con recurrir a la fuerza militar contra Irán si no se alcanza un acuerdo sobre su programa nuclear y afirmó que la Administración del presidente Donald Trump busca que Teherán renuncie a sus ambiciones nucleares.
Durante un discurso ante estudiantes del programa de formación de oficiales de la reserva en la Universidad de Tennessee, Hegseth declaró que Irán debe elegir entre alcanzar un acuerdo mediante negociaciones o afrontar la destrucción que Estados Unidos podría infligirle rápidamente si fuera necesario.
Asimismo, sostuvo que las operaciones militares estadounidenses han reducido considerablemente las capacidades misilísticas iraníes.
En materia de defensa, anunció que su país pretende reforzar y reconstruir sus fuerzas armadas, así como ampliar la base industrial de defensa, con el objetivo de restablecer la capacidad de disuasión militar de Estados Unidos en distintas regiones del mundo.
Hegseth explicó que la estrategia de la Administración se sustenta en tres principios: recuperar lo que denominó el “espíritu guerrero”, reconstruir el Ejército y fortalecer la disuasión.
También destacó la importancia de la preparación, el entrenamiento y la disciplina para elevar la capacidad de combate de las fuerzas armadas.
El secretario señaló que Trump se ha comprometido a destinar hasta 1,5 billones de dólares al presupuesto de defensa.
Calificó esta partida de “inversión a largo plazo” en las fuerzas armadas y precisó que financiará el desarrollo de aviones, submarinos y sistemas militares avanzados, además de mejoras salariales, atención sanitaria y condiciones de vivienda y vida para los militares y sus familias.
Seguridad regional y alianzas militares
En relación con la política militar estadounidense en el hemisferio occidental, Hegseth señaló que Washington busca reforzar la seguridad de su frontera sur y combatir las redes de narcotráfico en América Central y del Sur.
En este sentido, mencionó la cooperación con países socios para hacer frente a estas organizaciones y la continuidad del despliegue de tropas estadounidenses en la frontera.
Asimismo, instó a los aliados de Estados Unidos en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a asumir una mayor responsabilidad en la defensa de Europa y a desarrollar sus capacidades militares e industrias de defensa.
Según afirmó, las alianzas militares no pueden cumplir sus objetivos si no cuentan con capacidades defensivas reales.
En el Pacífico, Hegseth afirmó que Washington sigue de cerca lo que describió como “la expansión militar de China” y destacó los esfuerzos para reforzar la preparación y la disuasión estadounidenses en la región, incluido el mar de China Meridional y las cadenas de islas del Pacífico occidental, en coordinación con aliados y socios.
En cuanto a Venezuela, Hegseth afirmó que la situación actual abre oportunidades para fortalecer los vínculos económicos y la cooperación energética con Estados Unidos, así como para limitar la influencia de China, Rusia e Irán en el hemisferio occidental. También subrayó la importancia estratégica del canal de Panamá.
Al referirse a las alianzas militares, Hegseth criticó lo que calificó de “desigualdad” en las contribuciones de los países participantes en operaciones conjuntas y citó su experiencia en Afganistán.
En este contexto, instó a los países occidentales a desarrollar sus fuerzas armadas y reforzar su capacidad para participar efectivamente en operaciones de defensa.
Washington estudia nuevas opciones militares contra Irán
El pasado 15 de octubre, la cadena estadounidense CNN informó de que el Ejército de Estados Unidos había elaborado planes para lanzar nuevos ataques contra objetivos en Irán.
Según el medio, las opciones contemplarían el uso de la mayor bomba no nuclear del arsenal estadounidense, conocida como “la madre de todas las bombas” (GBU-43/B MOAB), contra instalaciones energéticas y emplazamientos nucleares, en caso de que Trump decidiera reanudar las operaciones militares.
El 14 de octubre, Trump afirmó que se había agotado la paciencia de Washington con Teherán y amenazó con darle “una dura lección”.
También insistió en que Irán no dispondrá de armas nucleares y aseguró que los precios de la energía caerán drásticamente una vez terminada la guerra.
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