Bogotá, 14 sep (SANA) El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, reafirmó su respaldo irrestricto a Israel durante una visita a la sinagoga Bet-El de Barranquilla, donde aseguró que continuará defendiéndolo por considerarlo “el pueblo de Dios”, en una nueva muestra del marcado giro de la política exterior colombiana hacia el Gobierno israelí.
Durante el encuentro con la comunidad judía con motivo del Año Nuevo 5787, De la Espriella reivindicó además la influencia que diversos dirigentes israelíes han tenido en su pensamiento político y mencionó al ex primer ministro Ariel Sharon, acusado de cometer crímenes contra el pueblo palestino, como una de sus fuentes de inspiración por su “coraje y determinación” en la defensa de Israel.
Desde su llegada al poder, De la Espriella ha traducido esa posición en decisiones concretas que modificaron de manera acelerada la orientación adoptada por la administración anterior. Su Gobierno restableció plenamente las relaciones con Israel y autorizó nuevamente las exportaciones colombianas de carbón, suspendidas en 2024.
El presidente también impulsó el traslado de la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén, una medida que provocó críticas por apartarse de la posición mayoritaria de la comunidad internacional sobre el estatus de la ciudad. La resolución 478 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas rechazó las medidas israelíes destinadas a modificar el carácter y estatuto de Jerusalén y pidió a los Estados retirar de allí sus misiones diplomáticas.
Más controvertida aún fue la decisión de Bogotá de reconocer la soberanía israelí sobre el Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967. El Gobierno colombiano justificó la medida en consideraciones de seguridad para Israel, rompiendo con el amplio consenso internacional sobre ese territorio.
La resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU establece que la decisión israelí de imponer sus leyes, jurisdicción y administración en el Golán sirio ocupado es “nula y sin efecto jurídico internacional”, por lo que la postura colombiana coloca a Bogotá en abierta discrepancia con esa posición de Naciones Unidas.
De la Espriella ha presentado esas decisiones como prueba de su compromiso político con Israel y de su voluntad de reconstruir una alianza que considera estratégica, pero el viraje ya ha generado cuestionamientos dentro y fuera de Colombia por sus posibles efectos sobre las relaciones del país con Estados árabes y musulmanes y sobre su tradicional actuación en organismos multilaterales.
La visita a la sinagoga de Barranquilla refuerza así una línea exterior que, en apenas semanas de Gobierno, acercó significativamente a Colombia a las posiciones de Israel y Estados Unidos en Oriente Medio, incluso en cuestiones, como Jerusalén y el Golán ocupado, sobre las que existe una posición internacional ampliamente contraria a las decisiones adoptadas por Bogotá.
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