Washington, 14 sep (SANA) Un oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevivió a una caída a gran velocidad con el paracaídas dañado y permaneció cerca de 50 horas escondido en una zona montañosa de Irán antes de ser evacuado en una compleja operación de rescate, cuyos detalles han sido revelados ahora por el programa 60 Minutes de CBS News.
El militar, un coronel identificado únicamente con el indicativo “Bravo” por razones de seguridad, era el oficial de sistemas de armas de un F-15E Strike Eagle, cuyo indicativo de misión era “Dude 44”, derribado por las fuerzas iraníes a comienzos de abril mientras participaba en una operación al sur de Isfahán.
El avión, tripulado por “Alpha”, el piloto, y “Bravo”, situado en el asiento trasero, participaba en un ataque contra instalaciones vinculadas al programa iraní de misiles y drones cuando fue alcanzado por un misil tierra-aire, según la reconstrucción estadounidense de los hechos.
Ambos militares se eyectaron después de concluir que ya no podían mantener el aparato en vuelo, pero sus descensos tuvieron desenlaces muy distintos.
El paracaídas de Alpha funcionó y el piloto pudo aterrizar antes de ser rescatado horas después por fuerzas estadounidenses en una operación realizada a plena luz del día. En cambio, el sistema de Bravo quedó dañado y el militar cayó hacia tierra a una velocidad estimada de entre 113 y 161 kilómetros por hora.
“Cuando levanté la vista y no vi ningún paracaídas, fue lo más aterrador que he visto en mi vida”, relató Bravo a 60 Minutes en su primera entrevista pública desde el incidente.
El impacto le provocó fracturas en la espalda, un brazo y un hombro, además de otras lesiones, pero consiguió abandonar el lugar donde había caído y refugiarse en el accidentado terreno montañoso.
“Era un día cualquiera en la guerra hasta que nos alcanzó un arma iraní”, explicó el oficial, quien describió su supervivencia como un “milagro moderno”.
Pese a sus heridas, aplicó el entrenamiento recibido para situaciones de supervivencia y evasión y trató de alejarse lo máximo posible de la zona mientras las fuerzas iraníes iniciaban su búsqueda.
La primera misión estadounidense consiguió recuperar a Alpha unas seis horas después del derribo, pero no pudo localizar a Bravo y tuvo que retirarse tras encontrar resistencia durante la operación. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, confirmó posteriormente que aeronaves estadounidenses se enfrentaron a fuerzas iraníes durante esa primera fase del rescate.
Al caer la noche, Bravo consiguió establecer comunicación con sus fuerzas y transmitir que estaba herido, pero todavía podía desplazarse.
A partir de ese momento comenzó una carrera para encontrarlo antes de que lo hicieran las fuerzas iraníes. CBS informó que los servicios estadounidenses siguieron los movimientos de las unidades que buscaban al militar mientras preparaban un segundo intento de extracción.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, decidió no lanzar inmediatamente una nueva operación al considerar que todavía no estaban dadas las condiciones necesarias, por lo que Bravo tuvo que permanecer otras 24 horas oculto dentro de Irán.
Según la reconstrucción de CBS, la operación movilizó un amplio dispositivo de inteligencia, vigilancia y apoyo aéreo. Para el segundo día, Estados Unidos había desplegado más de 150 aeronaves en distintas funciones relacionadas con la búsqueda y el rescate, entre ellas cazas, bombarderos, aviones cisterna y plataformas de inteligencia y guerra electrónica.
La CIA desempeñó además un papel en la localización del militar y en las acciones destinadas a dificultar que las fuerzas iraníes determinaran su posición, según el relato presentado por la cadena.
Bravo permaneció escondido entre formaciones rocosas mientras los equipos estadounidenses seguían su ubicación y los movimientos de sus perseguidores. Las autoridades militares estadounidenses aseguraron que las fuerzas iraníes llegaron a aproximarse a la zona donde permanecía oculto.
La operación definitiva requirió introducir fuerzas especiales en territorio iraní y utilizar una pista improvisada para el despliegue de aeronaves de transporte. Posteriormente, pequeños helicópteros Little Bird se dirigieron hacia la zona montañosa donde se encontraba el oficial.
Los equipos lograron finalmente localizarlo, sacarlo de la ladera y trasladarlo en helicóptero después de más de 50 horas en territorio iraní. CBS informó que la misión involucró a distintas unidades de operaciones especiales y de búsqueda y rescate de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El dispositivo sufrió, sin embargo, nuevos contratiempos. Algunas aeronaves empleadas en la operación tuvieron dificultades para despegar desde el terreno desértico, lo que obligó a movilizar medios adicionales para completar la retirada.
El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), describió el operativo como una carrera contrarreloj, mientras Caine subrayó que el objetivo era cumplir el compromiso militar estadounidense de no abandonar a sus efectivos tras las líneas enemigas.
CBS calificó el rescate como una de las operaciones de este tipo más grandes y complejas de la historia militar reciente de Estados Unidos. El primer tripulante había sido recuperado el viernes 3 de abril y Bravo fue evacuado dos días después, tras permanecer casi 50 horas solo y gravemente herido en las montañas iraníes.
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