Nueva York, 11 sep (SANA) El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió sobre el creciente impacto de los riesgos climáticos en la educación y señaló que más de 171 millones de estudiantes en todo el mundo sufrieron interrupciones en sus estudios durante 2025.
Según un informe publicado este viernes por el organismo y difundido en el sitio web oficial de Naciones Unidas, las alteraciones educativas provocadas por fenómenos y cambios climáticos afectaron aproximadamente a uno de cada diez alumnos, desde la etapa preescolar hasta el final de la enseñanza secundaria.
Las consecuencias no se limitaron a la suspensión de las clases. También incluyeron daños en instalaciones educativas, reducción de las horas lectivas, disminución de la asistencia, recurrencia a la enseñanza a distancia y un mayor riesgo de abandono escolar.
Las tormentas, principal causa de interrupciones
Los datos de UNICEF muestran que las tormentas fueron el fenómeno que más afectó la continuidad de la educación durante 2025, al perjudicar a 109 millones de estudiantes, seguidas por las inundaciones y las olas de calor.
Las cifras reflejan la amplitud del impacto de los fenómenos climáticos sobre el sector educativo, ya que los daños no se restringen a las escuelas, sino que también dificultan el acceso de los niños a los centros de enseñanza y su permanencia regular en el sistema educativo.
Los países más pobres soportan la mayor carga
Las consecuencias de estas perturbaciones no se distribuyen de manera uniforme. UNICEF indicó que cerca de tres cuartas partes de los niños afectados viven en países de ingresos bajos o medianos.
El organismo considera que la escasez de recursos en esos Estados limita la capacidad de los sistemas educativos para responder a los desastres y garantizar la continuidad del aprendizaje, tanto mediante infraestructuras adecuadas como a través de planes de emergencia y alternativas a la enseñanza presencial.
En Pakistán, las inundaciones provocadas por el monzón en agosto de 2025 retrasaron el regreso a las aulas de más de 28 millones de estudiantes.
En Egipto, la suspensión de las clases en abril de ese mismo año debido a los vientos del Jamsin afectó igualmente a más de 28 millones de alumnos, según los datos de UNICEF.
Las niñas afrontan riesgos adicionales
UNICEF alertó de que las interrupciones educativas pueden tener consecuencias especialmente graves para las niñas, que se enfrentan a un mayor riesgo de abandonar los estudios cuando las escuelas cierran o sus instalaciones básicas resultan dañadas.
Cuando las familias son desplazadas, pierden sus fuentes de ingresos o se ven afectadas por daños en los servicios de agua y saneamiento, las niñas pueden asumir responsabilidades adicionales relacionadas con los cuidados y la recogida de agua, lo que reduce sus posibilidades de regresar a la escuela una vez superada la emergencia.
Asimismo, las presiones económicas y sociales derivadas de los desastres pueden incrementar el riesgo de matrimonio infantil, de acuerdo con UNICEF.
Pérdidas económicas a largo plazo
Las consecuencias de la interrupción de las clases no desaparecen cuando termina el fenómeno climático. UNICEF advierte de posibles efectos prolongados sobre las oportunidades económicas de los niños y su futuro profesional.
El organismo estima que los estudiantes cuya educación se vio interrumpida por riesgos climáticos durante 2025 podrían perder, de manera acumulada, al menos 200.000 millones de dólares de los ingresos que previsiblemente obtendrían a lo largo de su vida laboral, si no se adoptan medidas para compensar las pérdidas de aprendizaje.
El deterioro del rendimiento académico y el aumento del abandono escolar también pueden repercutir en la productividad de la fuerza laboral y en el crecimiento económico, además de agravar los desafíos que afrontan los países en la lucha contra la pobreza.
Los fenómenos extremos amplían los desafíos
Las advertencias de UNICEF se producen en un contexto de creciente preocupación internacional por la expansión de los fenómenos climáticos extremos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló en un informe publicado el 23 de marzo de 2026 que el periodo comprendido entre 2015 y 2025 fue el más cálido jamás registrado, mientras que 2025 presentó el segundo o tercer promedio de temperatura mundial más alto desde que comenzaron los registros.
La OMM advierte de que el aumento de las temperaturas y la creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos intensifican la presión sobre las comunidades, las infraestructuras y los servicios esenciales, en un contexto en el que la capacidad para hacer frente a esas amenazas varía considerablemente entre países y regiones.
Más inversión para garantizar la continuidad educativa
Ante esta situación, UNICEF insta a los gobiernos a aumentar las inversiones en infraestructuras educativas capaces de resistir los riesgos climáticos.
El organismo subraya que proteger la educación requiere prepararse para los desastres antes de que ocurran, reforzar la capacidad de las escuelas para afrontar tormentas, inundaciones y olas de calor, y ofrecer alternativas que permitan a los niños continuar aprendiendo cuando no sea posible acceder a los centros educativos.
rr