Bruselas, 22 ago (SANA) Las olas de incendios y la sequía que azotaron Europa este verano dejaron al descubierto bombas, minas y otras municiones enterradas desde la Primera y la Segunda Guerra Mundial, e incluso provocaron la explosión de algunos artefactos.
Según informó la agencia Associated Press, el descenso del caudal de grandes ríos europeos, como el Rin y el Danubio, debido a las altas temperaturas registradas durante los meses estivales, permitió que reaparecieran municiones que permanecían sumergidas desde hacía décadas.
En Francia, un gran incendio cerca de Burdeos dejó al descubierto un depósito de municiones que se cree pertenece a la II Guerra Mundial.
En Bélgica, se registraron varias explosiones en la provincia de Lieja, lo que llevó a los equipos de emergencia a modificar sus planes de actuación ante la presencia de proyectiles enterrados.
En Alemania y Países Bajos, unidades especializadas en desactivación de explosivos fueron desplegadas en bosques amenazados por las llamas, próximos a lugares donde se libraron intensos combates en 1944.
Aunque muchas de esas zonas se convirtieron con el paso del tiempo en bosques y pastizales, todavía esconden bajo tierra proyectiles de mortero, cascos y otros restos de material militar.
El portavoz del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, Jonas Tepe, advirtió de que las municiones sin detonar representan un peligro aún mayor en las zonas afectadas por incendios forestales, ya que las altas temperaturas pueden provocar su explosión.
El servicio belga encargado de retirar y destruir artefactos explosivos responde cada año a más de 3.000 avisos y elimina entre 200 y 250 toneladas de municiones remanentes de ambas guerras mundiales.
Las intensas olas de calor y la sequía que afectaron a Europa este verano causaron unas 20.000 muertes solo en Alemania y España, además de provocar una caída sin precedentes de la producción hidroeléctrica y un marcado descenso del nivel de los ríos.
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