Nueva York, 5 ago (SANA) El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas alertó de una grave crisis de hambre en Afganistán que afecta a 14 millones de personas, incluidos bebés cuyos padres solo pueden ofrecerles té y pan.
El Centro de Noticias de la ONU citó al PMA, que señaló que uno de cada tres afganos padece actualmente inseguridad alimentaria aguda, mientras los recursos disponibles resultan insuficientes para contener el agravamiento de la crisis.
La desnutrición aguda infantil ha alcanzado niveles críticos en 12 provincias, los más altos registrados hasta la fecha.
Retornos forzosos agravan la presión económica
El PMA indicó que, desde septiembre de 2023, millones de afganos se han visto obligados a regresar al país desde Estados vecinos donde habían buscado refugio, entre ellos Pakistán e Irán, lo que ha aumentado la presión sobre una economía ya frágil.
El director del PMA en Afganistán, John Ayliffe, declaró a periodistas en Ginebra, mediante videoconferencia desde Kabul, que casi seis millones de afganos fueron expulsados por la fuerza de países vecinos durante los últimos tres años.
Ayliffe explicó que no existen suficientes puestos de trabajo para sostener a los retornados y que, debido a la drástica reducción de la financiación humanitaria, el organismo solo puede proporcionar alimentos a una de cada nueve de las 14 millones de personas que sufren hambre aguda.
La forma más peligrosa de malnutrición
Según el PMA, la emaciación infantil, considerada la forma más peligrosa de malnutrición, ha alcanzado niveles críticos en un tercio de las provincias afganas.
Ayliffe advirtió de que aumenta el número de niños trasladados a centros sanitarios y señaló que el 80 % de los casos más graves corresponde a menores de dos años. Las organizaciones no gubernamentales informan de que muchos llegan demasiado tarde para recibir un tratamiento que pueda salvarles la vida.
El responsable del PMA añadió que la reducción de la financiación humanitaria impide atender a millones de niños que sufren desnutrición aguda, lo que provoca muertes evitables.
Grave déficit de financiación
El PMA, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), presta asistencia a niños menores de cinco años con desnutrición, así como a mujeres embarazadas y lactantes, en centros sanitarios de todo Afganistán.
Sin embargo, la reducción de la financiación humanitaria ha obligado al organismo a limitar la ayuda alimentaria a una pequeña parte de la población más vulnerable. La distribución de alimentos especializados para prevenir la desnutrición y el retraso del crecimiento cesó por completo en mayo de 2025.
El PMA advirtió de que la crisis nutricional continúa agravándose y corre el riesgo de quedar fuera de control. El coste estimado de sus operaciones de emergencia en alimentación y nutrición durante 2026 asciende a unos 900 millones de dólares.
Ayliffe señaló que el organismo no pudo cubrir las necesidades durante el primer semestre del año por falta de fondos y que todavía requiere 500 millones de dólares para atender las necesidades alimentarias urgentes durante el próximo semestre, coincidiendo con la llegada del invierno, periodo de mayor inseguridad alimentaria.
rsh