Damasco, 20 may (SANA) El tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz comenzó a mostrar signos de recuperación parcial en las últimas horas, en un contexto marcado por la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán y por el avance de las negociaciones indirectas impulsadas por mediadores regionales.
La reanudación gradual del tránsito de petroleros y buques mercantes es observada por los mercados energéticos como un indicador clave sobre la estabilidad de la región y la posibilidad de evitar una nueva escalada militar entre Washington, Israel y Teherán.
El movimiento marítimo coincide con recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un posible avance diplomático y el aplazamiento de nuevas operaciones militares contra Irán.
Superpetroleros retoman la ruta energética
Datos del London Stock Exchange Group y de la firma de análisis Kpler indican que al menos tres superpetroleros atravesaron este miércoles el estrecho transportando cerca de seis millones de barriles de crudo con destino a mercados asiáticos.
Entre ellos figura el buque surcoreano Universal Winner, cargado con dos millones de barriles de petróleo kuwaití rumbo al puerto de Ulsan, además de dos petroleros chinos con cargamentos procedentes de Irak y Qatar.
Según informaciones difundidas por Reuters, otros 26 buques —incluidos petroleros, portacontenedores y mercantes— cruzaron el estrecho en las últimas 24 horas “en coordinación con Irán”, mientras medios regionales informaron posteriormente del paso de otros cinco superpetroleros.
El tránsito marítimo había sufrido una caída drástica desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. Antes de la guerra, el estrecho registraba entre 125 y 140 cruces diarios, frente a apenas una decena en los últimos días, según datos citados por Reuters.
Miles de marineros permanecen aún varados en el Golfo Pérsico a bordo de centenares de embarcaciones afectadas por las restricciones y el deterioro de la seguridad regional.
Diplomacia regional y presión sobre los mercados
La recuperación parcial del tráfico coincide con una intensa actividad diplomática liderada por Pakistán entre Washington y Teherán, en busca de un acuerdo que reduzca las tensiones y garantice la seguridad de la navegación en el estrecho.
El ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, visitó Teherán por segunda vez en menos de una semana para intentar desbloquear las negociaciones, mientras fuentes diplomáticas consideran que una nueva guerra sería “un desastre para todos”.
El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, afirmó que las conversaciones avanzan “favorablemente”, aunque advirtió de que Washington mantiene abierta la opción militar si fracasa la vía política.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní reiteró sus advertencias contra cualquier nuevo ataque y aseguró que una eventual respuesta “se extendería más allá de las fronteras de la región”.
En los mercados internacionales, el petróleo registró ligeras caídas tras las declaraciones de Trump sobre un eventual final próximo del conflicto, aunque analistas y entidades financieras mantienen la cautela ante la posibilidad de nuevas interrupciones del suministro energético mundial.
Rusia y China llaman a evitar una escalada
En paralelo, Rusia y China reclamaron el cese de las hostilidades y la reanudación de las negociaciones diplomáticas durante la reciente reunión celebrada en Pekín entre Vladimir Putin y Xi Jinping.
Ambos mandatarios alertaron del riesgo de un deterioro del orden internacional y defendieron la estabilidad de Oriente Medio como elemento esencial para garantizar el suministro energético y el comercio global.
Pekín, principal consumidor asiático de crudo del Golfo, sigue con especial atención la situación en Ormuz, considerado uno de los corredores marítimos más sensibles para la economía mundial.
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