Jerusalén Ocupada, 5 may (SANA) La crisis en la Franja de Gaza se extiende más allá de los bombardeos y la destrucción, al alcanzar las condiciones de vida en los campamentos de desplazados, donde la proliferación de roedores y parásitos agrava el sufrimiento de cientos de miles de personas.
Según reportes citados por Reuters, las ratas se multiplican en los refugios improvisados, donde muerden a niños mientras duermen, destruyen pertenencias y contribuyen a la propagación de enfermedades, en un entorno marcado por la insalubridad.
Khalil al-Mashharawi relató que su hijo de tres años fue mordido por una rata en manos y pies semanas atrás, y posteriormente él mismo sufrió un ataque similar. Explicó que su familia se ve obligada a turnarse para dormir con el fin de protegerse, ante la imposibilidad de controlar la plaga en viviendas destruidas y tiendas de campaña.
En Khan Younis, Amani Abu Salmi vio cómo su vestido de novia fue roído por roedores días antes de su boda, lo que convirtió un momento de alegría en una experiencia de pérdida y desesperación.
La destrucción de las redes de alcantarillado, la acumulación de desechos y las restricciones a la entrada de materiales para enfrentar la crisis han convertido los campamentos en un entorno propicio para la proliferación de plagas y enfermedades.
17.000 infecciones
La Organización Mundial de la Salud documentó más de 17.000 casos de infestaciones de roedores y parásitos desde inicios de año, reflejo del deterioro sanitario en un territorio donde más de un millón de desplazados viven en condiciones precarias.
El director del hospital Al-Shifa, Mohammed Abu Salmi, advirtió que la situación podría agravarse con la llegada del verano, en medio de la escasez de productos para el control de plagas. Señaló que los centros médicos reciben diariamente pacientes afectados, especialmente niños, ancianos y enfermos.
La crisis se extiende
La Municipalidad de Gaza alertó sobre una catástrofe ambiental debido a la acumulación de más de 260 mil toneladas de basura, mientras que en toda la Franja se generan más de 1.300 toneladas diarias de residuos sólidos sin tratamiento adecuado.
El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) calificó la situación como un “genocidio silencioso”, ante la acumulación de residuos peligrosos y restos de guerra en zonas residenciales y campamentos.
Por su parte, la Comisión Internacional de Apoyo a los Derechos de los Palestinos indicó que más de 60 millones de toneladas de escombros han convertido áreas devastadas en refugios para roedores, facilitando su propagación.
El Ministerio de Salud palestino advirtió sobre el aumento de los riesgos sanitarios e instó a la Organización Mundial de la Salud y a otros organismos internacionales a intervenir de forma urgente, mediante el suministro de materiales para el control de plagas y el refuerzo de medidas preventivas.
En este contexto, más de 1,4 millones de palestinos continúan viviendo en tiendas de campaña o a la intemperie, enfrentando no solo los efectos de la guerra, sino también una creciente crisis ambiental y de salud pública que amenaza su supervivencia diaria.
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