Capitales, 6 abr (SANA) Al cumplirse 38 días de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el intercambio de ataques entre las partes beligerantes continuó en varios frentes, mientras avanzan gestiones diplomáticas presentadas como una “última oportunidad” para lograr un alto el fuego temporal, con la mira puesta en allanar el camino hacia el fin del conflicto, a medida que se aproxima el plazo fijado por el presidente estadounidense Donald Trump. Teherán se acercó a esa posibilidad el martes por la noche.
En las últimas horas se registró una escalada significativa sobre el terreno, tras lo cual Irán lanzó varios ataques con misiles contra ciudades y objetivos ubicados dentro de los territorios ocupados, entre ellos Tel Aviv, Haifa y áreas del centro y el norte de Israel. Medios israelíes reportaron heridos, así como el impacto de ojivas y metralla en diferentes puntos, además de incendios y daños en edificios y vehículos.
Como respuesta, ataques aéreos de Estados Unidos e Israel se dirigieron contra múltiples zonas dentro de Irán, incluyendo Teherán —capital— y la ciudad de Qom, donde se informaron víctimas. También fueron alcanzadas la Universidad Tecnológica Sharif, al oeste de la capital, y zonas residenciales en Baharestan, al este.
Tras esos acontecimientos, el Comando Militar Central iraní advirtió que cualquier nuevo ataque contra objetivos civiles se enfrentaría a una respuesta “más destructiva y generalizada”.
El plazo de Trump y el posible ataque
Políticamente, la región sigue de cerca el desenlace del plazo fijado por el presidente estadounidense Donald Trump para que Teherán reabra el estrecho de Ormuz, con vencimiento este martes a las 20:00 (hora del este de EE. UU.). La decisión se produce en un contexto marcado por las amenazas de Washington de atacar centrales eléctricas, puentes e infraestructura vital dentro de Irán si no se alcanza un acuerdo.
Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, señaló que “toda la región arderá” ante cualquier nueva escalada estadounidense. Al mismo tiempo, funcionarios iraníes sostuvieron que Teherán responderá “con firmeza y rapidez”.
Pese a la escalada, Trump afirmó su confianza en que es posible llegar a un entendimiento con Irán antes del plazo y aseguró que existen “buenas posibilidades” para lograrlo.
Negociaciones para una tregua de 45 días
En el ámbito diplomático, el sitio web de noticias estadounidense Axios, citando fuentes informadas, informó que Estados Unidos e Irán, a través de la mediación regional con la participación de Egipto, Türkiye y Pakistán, discuten una propuesta de tregua de 45 días que podría allanar el camino hacia un acuerdo permanente para poner fin a la guerra.
Según las fuentes, las posibilidades de lograr un acuerdo parcial en las próximas 48 horas siguen siendo limitadas, pero la iniciativa representa la última oportunidad para evitar una escalada mayor que podría incluir ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel contra instalaciones energéticas iraníes y una respuesta iraní dirigida a la infraestructura energética e hídrica en los estados del Golfo.
La propuesta contempla dos fases. La primera arranca con un alto el fuego temporal, durante el cual se negociaría el acuerdo final, con la posibilidad de extender la tregua si las conversaciones requieren más tiempo.
Se estima que la reapertura del estrecho de Ormuz y el control de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán continuarán como ejes centrales de cualquier eventual entendimiento, al constituir las principales cartas negociadoras de Teherán.
En ese mismo contexto, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, afirmó que las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán son «enormes y casi aptas para la fabricación de armas nucleares», y señaló que son suficientes para producir ojivas, incluso si parte de ese material se retirara del país.
Escalada en el frente libanés
En el frente libanés, continuaron los ataques aéreos israelíes contra zonas del sur del Líbano, los suburbios del sur de Beirut y el valle de la Bekaa. Las acciones provocaron muertos y heridos, incluso entre civiles, según informó el Ministerio de Salud libanés.
Los bombardeos israelíes también alcanzaron Jnah, Ain Saadeh, Kfar Remman, Nabatieh al-Fawqa, Toul, Deir Zahrani y Arzoun. Al mismo tiempo, sonaron las sirenas en el norte de Israel tras el lanzamiento de cohetes, cuya autoría fue reivindicada por la milicia de Hezbolá.
Ataques generalizados en la región
A nivel regional, siguieron las agresiones iraníes contra los estados del Golfo y la región en general. Emiratos Árabes Unidos y Kuwait anunciaron la interceptación de ataques con misiles y drones en las últimas horas. Mientras tanto, una persona resultó herida en una zona industrial de Abu Dabi por la caída de escombros tras la interceptación por parte de las defensas aéreas de un ataque dirigido contra el emirato.
El Ministerio de Defensa saudí informó la interceptación y destrucción de dos drones, mientras que el ejército jordano derribó dos misiles y dos drones en ruta hacia objetivos en territorio jordano.
Advertencias sobre las repercusiones económicas y alimentarias
En el plano económico, el Programa Mundial de Alimentos advirtió que la escalada militar sostenida en Oriente Medio podría empujar al hambre a 45 millones de personas más, debido al alza de los precios de los alimentos, la interrupción de las cadenas de suministro y el incremento de los costos energéticos.
Asimismo, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, alertó sobre el riesgo de que algunos países recurran a un almacenamiento excesivo de petróleo y combustible. En ese marco, subrayó que el cierre continuo del Estrecho de Ormuz tendría repercusiones drásticas en los mercados energéticos mundiales, en particular en Asia.
Por su parte, la alianza OPEP+ aprobó incrementar la producción petrolera en unos 206 mil barriles diarios a partir de mayo, con el objetivo de contribuir a la estabilidad del mercado ante posibles interrupciones del suministro derivadas de la guerra.
De acuerdo con estimaciones, el cierre del Estrecho de Ormuz provocó una pérdida de entre 12 y 15 millones de barriles diarios de suministro mundial. También se advirtió que los precios del crudo podrían superar los 150 dólares por barril si las interrupciones se mantienen en las próximas semanas.
Estos hechos, en conjunto, reflejan una postura internacional cautelosa ante la cercanía del plazo fijado por Estados Unidos, en medio del temor a que el conflicto se intensifique aún más si fracasa la vía diplomática en las próximas horas.
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