Capitales, 4 abr (SANA) Los esfuerzos internacionales para tratar el cierre del estrecho de Ormuz se intensifican en un contexto de divergencias entre quienes promueven opciones militares y aquellos que priorizan soluciones diplomáticas y de coordinación política.
Zelensky ofrece acción militar defensiva
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, expresó la disposición de su país a contribuir a la reapertura del estrecho mediante apoyo defensivo, basado en su experiencia en la seguridad marítima en el Mar Negro.
En este sentido, planteó el uso de tecnologías como la interceptación de drones, escoltas navales y sistemas de guerra electrónica, en un esquema que combine defensa aérea y convoyes protegidos para garantizar el tránsito seguro.
Macron favorece la diplomacia
En contraste, el presidente francés, Emmanuel Macron, defendió la vía diplomática durante su encuentro con su homólogo surcoreano, Lee Jae-myung, subrayando la necesidad de impulsar mecanismos internacionales de desescalada.
Macron consideró “poco realista” una operación militar para reabrir el estrecho, postura que difiere de los llamados de Estados Unidos a una mayor implicación de sus aliados en la seguridad marítima.
Consenso internacional sobre la reapertura
Las posiciones se debatieron en una videoconferencia organizada por Londres con la participación de 40 países, donde se destacó la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz “de forma inmediata e incondicional”.
Los participantes coincidieron en que el cierre constituye una amenaza para la economía global y la seguridad energética, dado que por esta vía transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Cuatro áreas clave para la acción conjunta
Los países identificaron cuatro ejes principales de acción, entre ellos el incremento de la presión diplomática, la coordinación de medidas económicas, el rechazo a restricciones al tránsito marítimo y la cooperación con organismos internacionales como la Organización Marítima Internacional.
Asimismo, se planteó reforzar la coordinación con el sector naviero para garantizar el flujo de información y restablecer la confianza en los mercados.
En medio de la escalada regional, la reapertura del estrecho de Ormuz se perfila como un desafío clave, cuya solución dependerá de la capacidad de la comunidad internacional para articular respuestas conjuntas que aseguren la estabilidad económica y la seguridad marítima global.
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