Capitales, 10 mar (SANA) La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán entró en su undécimo día en medio de una escalada militar sostenida y un intenso intercambio de amenazas entre las partes enfrentadas. El conflicto amplía progresivamente su radio de acción hacia varios frentes regionales, pese a las declaraciones contradictorias sobre un eventual cese de las operaciones.
Mientras continúan los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra ciudades y posiciones militares en Irán, Teherán mantiene el lanzamiento de misiles hacia Israel, además de ataques con drones y misiles dirigidos contra Estados árabes del Golfo, lo que eleva la tensión regional y agrava los riesgos para la seguridad energética mundial.
Amenazas cruzadas en torno al estrecho de Ormuz
En sus más recientes declaraciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a Teherán con una respuesta contundente si interrumpe la navegación en el estrecho de Ormuz. Subrayó que cualquier intento de frenar el flujo de petróleo a través de ese paso estratégico enfrentaría ataques “veinte veces más potentes”, y afirmó que Estados Unidos “destruirá objetivos fáciles de destruir e imposibles de reconstruir”.
Trump sostuvo además que las operaciones militares conjuntas de Washington y Tel Aviv destruyeron alrededor del 80 % de los emplazamientos y plataformas iraníes de lanzamiento de misiles, y aseguró que Irán “estaba a punto de dominar Oriente Medio de no ser por esta guerra”.
En respuesta, Teherán rechazó esas declaraciones y afirmó que ni Washington ni Tel Aviv decidirán el desenlace del conflicto. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró que “Irán decidirá el fin de esta guerra” y anunció el lanzamiento de su trigésima tercera oleada de operaciones, dirigida contra posiciones israelíes y acompañada de la continuidad de sus ataques contra países de la región.
Teherán descarta la vía diplomática
En el plano político, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, aseguró que su país mantendrá los ataques con misiles “mientras sea necesario”, y subrayó que las negociaciones con Estados Unidos han dejado de ser una opción mientras continúen los ataques militares.
Araqchi afirmó: “Hemos tenido una experiencia muy amarga negociando con Washington. Estados Unidos e Israel creían que podrían lograr una victoria rápida en cuestión de días, pero esas estimaciones no se han materializado”.
Por su parte, Kamal Kharrazi, asesor de política exterior del Líder Supremo iraní, sostuvo que “no hay margen para la diplomacia con Washington” e indicó que las fuerzas iraníes están preparadas para una guerra prolongada.
Bombardeos sobre Teherán e intercambio de misiles
En el terreno, medios israelíes informaron que la fuerza aérea de ese país lanzó ataques contra instalaciones dentro de Teherán, incluidos laboratorios vinculados al programa nuclear iraní.
Al mismo tiempo, dos israelíes murieron en nuevos ataques con misiles iraníes, con lo que la cifra de fallecidos desde el inicio del conflicto ascendió a 15, mientras que el número de heridos llegó a 2.238. El ejército israelí anunció también la interceptación de nuevas salvas de misiles iraníes.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el derribo de un dron israelí Hermes 900 en el oeste del país y aseguró que los misiles lanzados contra objetivos enemigos incorporarán cada vez más ojivas de al menos una tonelada, lo que refleja una escalada en la capacidad destructiva de los misiles balísticos iraníes.
Frentes regionales abiertos
A medida que la guerra prosigue, los enfrentamientos se extienden a varios escenarios de la región. En el frente libanés, el ejército israelí emitió advertencias a los habitantes de las zonas situadas al sur del río Litani ante la posibilidad de una nueva ofensiva militar.
Entretanto, Hezbolá anunció ataques contra fuerzas israelíes que intentaban infiltrarse en la localidad fronteriza de Hula, y comunicó además el lanzamiento de drones hacia la Alta Galilea, en el norte de la Palestina ocupada.
Los enfrentamientos también alcanzaron Irak, donde facciones armadas leales a Irán informaron de la muerte de cuatro de sus combatientes en un ataque que atribuyeron a Estados Unidos contra una base de las Fuerzas de Movilización Popular en la provincia de Kirkuk.
El Golfo, bajo presión
Los ataques iraníes con misiles y drones contra países del Golfo continuaron. Baréin anunció la muerte de una mujer y heridas a otras ocho personas después de que un misil impactara en un edificio residencial de Manama.
Las autoridades bareiníes señalaron además que interceptaron 102 misiles y 171 drones desde el comienzo de los ataques iraníes.
En Catar, el Ministerio de Defensa informó de la intercepción de 17 misiles balísticos y seis drones lanzados contra su territorio, sin que se registraran víctimas.
En Arabia Saudí, el Ministerio de Defensa anunció la interceptación de varios drones, algunos de los cuales tenían como objetivo instalaciones petroleras. También reportó un nuevo ataque con drones contra un edificio residencial en la gobernación de Zulfi.
Por su parte, Kuwait comunicó el derribo de varios drones en distintas zonas del país, mientras Emiratos Árabes Unidos informó de la interceptación de misiles y drones lanzados desde Irán.
El costo de la guerra aumenta
En el plano económico, informes estadounidenses revelaron que el ejército de ese país consumió municiones valoradas en 5.600 millones de dólares durante apenas los dos primeros días de operaciones militares contra Irán, lo que da cuenta del elevado costo de la escalada.
Según funcionarios estadounidenses, la administración podría solicitar en los próximos días fondos adicionales al Congreso para sostener las operaciones, ante el persistente ritmo de consumo de municiones.
Temores de una guerra prolongada
Frente a esta escalada, diversas estimaciones apuntan a que el conflicto podría derivar en una guerra de desgaste prolongada, especialmente por el continuo intercambio de fuego y la ausencia de señales claras de un arreglo político.
En este contexto, el exsecretario de Estado estadounidense Antony Blinken señaló que dos factores fundamentales podrían determinar el final de la guerra: la evolución de los mercados mundiales y el agotamiento de los arsenales de misiles de las partes beligerantes.
A medida que la confrontación se expande y se intensifica el intercambio de fuego, la región entra en una fase de extrema complejidad, con una guerra abierta que rebasa las fronteras de Irán e Israel y amenaza la seguridad y la estabilidad de todo Oriente Medio.
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