Capitales, 12 feb (SANA) SANA En un escenario regional marcado por tensiones crecientes, Estados Unidos e Irán mantienen abiertos canales de negociación en medio de advertencias sobre el riesgo que implicaría ampliar la agenda de conversaciones y precipitar una nueva confrontación.
Mientras Washington amenaza con adoptar medidas severas si fracasan los diálogos, e Israel insiste en incluir el programa de misiles iraní en cualquier acuerdo, Teherán reitera que ese asunto constituye una “línea roja” innegociable y limita su disposición al diálogo exclusivamente al expediente nuclear.
Líneas verdes y otras rojas
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que su país no busca desarrollar armas nucleares y manifestó su disposición a someter el programa atómico a mecanismos de verificación que garanticen su carácter pacífico.
Además, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, consideró posible un entendimiento siempre que sea “justo y equilibrado”.
No obstante, ambos dirigentes subrayaron que el programa de misiles forma parte de la capacidad defensiva nacional y no será objeto de negociación.
“Nuestros misiles no son ni serán negociables”, enfatizó Araqchi, al calificar cualquier intento de incluirlos en las conversaciones como una vulneración de la soberanía iraní.
Esta postura perfila uno de los principales escollos en el proceso y mantiene latente la posibilidad de una escalada, incluso si se alcanzara un acuerdo nuclear limitado.
Advertencias desde Ankara
El ministro de Asuntos Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, señaló en declaraciones al diario Financial Times que existen indicios de disposición en Washington y Teherán para avanzar hacia un nuevo entendimiento nuclear.
Fidan indicó que Estados Unidos habría mostrado cierta flexibilidad respecto a la exigencia de suspender totalmente el enriquecimiento de uranio, punto que trabó negociaciones anteriores.
Asimismo, explicó que Washington podría aceptar el enriquecimiento dentro de límites definidos y bajo estrictos mecanismos de inspección, similares a los establecidos en el acuerdo de 2015, sin embargo, advirtió que la ampliación de la agenda para incluir los misiles balísticos o el respaldo iraní a actores regionales podría obstaculizar el proceso y conducir a “otra guerra”.
Washington negocia y amenaza con el uso de la fuerza
El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de “muy buenas” las recientes conversaciones celebradas en Mascate y expresó su voluntad de continuar el diálogo, no obstante, reiteró que su administración adoptará “medidas muy enérgicas” si no se logra un acuerdo aceptable.
Tras su reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca, Trump destacó la continua y estrecha coordinación con Israel, paralelamente, trascendieron reportes sobre el eventual despliegue de un segundo portaaviones estadounidense en la región, interpretado como un instrumento de presión adicional en el marco negociador.
Prioridades divergentes
Medios estadounidenses señalaron diferencias entre Washington e Israel respecto a las prioridades del eventual acuerdo, mientras la Casa Blanca centra su objetivo en impedir que Irán adquiera armas nucleares, Tel Aviv considera que el programa de misiles constituye la amenaza más inmediata y sostiene que cualquier pacto que no lo incluya dejará sin resolver aspectos esenciales de seguridad.
Israel aboga por participar en la elaboración de un posible acuerdo y advierte que un entendimiento “limitado” al ámbito nuclear no responderá a lo que define como riesgos regionales más amplios.
Una ecuación compleja
El escenario figura una ecuación compleja: Estados Unidos pretende contener la proliferación nuclear y capitalizar un éxito diplomático; Israel impulsa un acuerdo más amplio que limite la capacidad militar y la influencia regional de Irán; y Teherán, por su parte, condiciona cualquier entendimiento al levantamiento de las sanciones y al reconocimiento de su derecho al enriquecimiento con fines pacíficos, sin ceder en lo que considera su legítima capacidad defensiva.
En medio de estos cálculos divergentes, la ampliación de la agenda de diálogo podría hacer naufragar las negociaciones, mientras que concentrarse únicamente en el expediente nuclear ofrecería un punto de partida provisional para la distensión, no obstante, la firme postura de Irán respecto a su programa de misiles continúa siendo un factor determinante que mantiene latente el riesgo de una escalada en la región.
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