Damasco, 1 feb (SANA) Los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump dejaron de ser una herramienta coyuntural de protección comercial para convertirse en un mecanismo estructural que ha reconfigurado la economía global. Bajo este esquema, algunos países acceden al mercado estadounidense con menores costos, mientras otros quedan progresivamente marginados.
Con estas políticas, la competencia internacional ya no se define exclusivamente por la eficiencia productiva o el volumen de exportaciones, sino por la capacidad de los países para evitar o mitigar los aranceles mediante la ubicación geográfica, los acuerdos comerciales y las alianzas estratégicas.
Los datos muestran que el comercio mundial no se ha contraído de forma significativa, sino que ha cambiado de rumbo. Las cadenas de suministro y los flujos de inversión se han desplazado hacia países con menores cargas arancelarias y mayor alineación con las nuevas normas estadounidenses, mientras que otras economías han registrado pérdidas directas en exportaciones y capital, en un sistema comercial cada vez más selectivo.
Un índice que mide ventaja, no volumen
De acuerdo con el índice Ventaja Arancelaria de Global Trade Alert, los países no son evaluados por el volumen de sus exportaciones, sino por la diferencia arancelaria aplicada a sus productos frente a la de sus competidores en el mercado estadounidense, considerando el peso del comercio y la composición de los bienes.
En este sentido, el índice no determina quién exporta más, sino quién ha ganado competitividad relativa gracias a las políticas arancelarias.
Países beneficiados
Según Global Trade Alert, México encabeza la lista de países beneficiados, con una ventaja arancelaria del 17,4%, impulsada por su proximidad geográfica, el acuerdo T-MEC y la relocalización de cadenas de suministro estadounidenses cerca de la frontera.
Le siguen Canadá, con una ventaja del 6,1%, y el Reino Unido, con el 5,1%. Singapur e Italia registraron ganancias más moderadas, del 3,6% y 2,8%, respectivamente, no tanto por un aumento de la demanda estadounidense, sino porque sus exportaciones se volvieron relativamente más competitivas frente a países sujetos a mayores aranceles.
Países perjudicados
En contraste, China e India figuran entre los principales afectados, cada uno con una desventaja relativa del -19,4%, reflejo del fuerte impacto de los aranceles estadounidenses sobre sus exportaciones. Brasil registró un déficit del -6,9%, seguido por Suiza y Corea del Sur, con pérdidas menores pero aún en terreno negativo.
Esta disparidad trascendió el comercio directo y se extendió a las decisiones de inversión, la reubicación de plantas industriales e incluso a los movimientos cambiarios, ya que las empresas multinacionales priorizan ahora los costos relativos más bajos para acceder al mercado estadounidense, por encima del tamaño de los mercados.
Impacto en la economía estadounidense
Aproximadamente un año después de la aplicación de los aranceles más recientes, los datos comerciales de Estados Unidos reflejaron una reducción del 40% en el déficit comercial de bienes entre agosto y octubre del año pasado, según informes económicos.
No obstante, esta mejora estuvo acompañada de un cambio en el origen de las importaciones: las compras a China disminuyeron un 42% y a Canadá un 9%, mientras que las importaciones desde México aumentaron un 4% y las de Vietnam un 34%, evidenciando una reorientación de los suministros más que una caída de la demanda.
De herramienta temporal a estructura permanente
De acuerdo con el informe FX Outlook 2026 de OANDA, los aranceles han dejado de considerarse instrumentos de negociación transitorios y forman parte de un entorno económico permanente, vinculado a políticas industriales, apoyo a la producción nacional y controles a la inversión.
Este cambio ha modificado el comportamiento empresarial, ya que las compañías asumen la continuidad de las restricciones comerciales en sus decisiones estratégicas, acelerando la reconfiguración de cadenas de suministro y transformando el mapa global de la inversión.
Un comercio que se fragmenta, no que colapsa
Pese a las comparaciones históricas con la década de 1930, los datos de las instituciones internacionales muestran que el comercio mundial no ha colapsado, sino que su crecimiento se ha desacelerado y se ha fragmentado geográficamente, y los flujos comerciales y de inversión se concentran cada vez más dentro de bloques políticamente afines, mientras disminuye la apertura generalizada que caracterizó el periodo posterior a la Guerra Fría.
La conclusión compartida por los indicadores es que los aranceles de Trump no eliminaron el comercio mundial, sino que redistribuyeron los beneficios dentro de él, algunos países que lograron posicionarse con éxito en el nuevo sistema resultaron ganadores, mientras que otros pagaron el precio de depender de un modelo comercial que se ha vuelto más frágil ante el aumento del proteccionismo.
Mientras estas políticas continúan influyendo en el comercio, la inversión y la inflación, la pregunta que permanece abierta a nivel global no es si el proteccionismo persistirá, sino cómo será gestionado como una nueva realidad económica que está redefiniendo las reglas del comercio internacional.
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