Capitales, 26 ene (SANA) Los mercados financieros internacionales atravesaron esta semana un nuevo episodio de volatilidad tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles adicionales a varios países europeos, en un contexto de tensiones políticas derivadas del rechazo europeo a sus reiterados planteamientos sobre la anexión de Groenlandia a Estados Unidos.
Según informó Bloomberg, el anuncio tuvo un impacto inmediato en los mercados, asimismo provocó caídas en distintos activos y encendió las alarmas entre los líderes europeos, que reaccionaron intentando contener la escalada y reabrir canales de diálogo con Washington.
Los contactos se intensificaron al margen del Foro Económico Mundial de Davos, convertido una vez más en escenario de diplomacia económica de urgencia.
Un nuevo sobresalto en los mercados
Las gestiones europeas parecieron surtir efecto cuando Trump suavizó su postura tras mantener conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el viernes pasado. El gesto permitió una recuperación parcial de los mercados, después de una fuerte corrección que afectó a las bolsas, el crédito y el mercado de criptomonedas.
Bloomberg describió la secuencia como la repetición de episodios anteriores: un anuncio político disruptivo, una ola de ventas generalizadas y una posterior recuperación que, lejos de disipar la incertidumbre, refuerza la percepción de fragilidad estructural ante decisiones unilaterales de Washington.
Europa ante el riesgo de desaceleración
Más allá de la reacción inmediata de los mercados, la amenaza arancelaria plantea serias dudas sobre las perspectivas económicas europeas. Un estudio citado por el diario británico The Independent estima que los aranceles anunciados contra ocho países europeos, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia podrían reducir el PIB real de estas economías entre un 0,1 % y un 0,2 %.
Acuerdos comerciales bajo amenaza
La incertidumbre en torno a las conversaciones entre Trump y Rutte sobre Groenlandia ha reavivado, además, el temor a un deterioro estructural de las relaciones comerciales transatlánticas. Analistas de Wolf Research advirtieron de que una nueva ronda de aranceles podría poner en peligro el acuerdo comercial alcanzado entre Estados Unidos y la Unión Europea en julio de 2025.
La eventual imposición de un arancel del 10 % a partir de febrero, con una posible escalada al 25 % en junio, podría llevar a Bruselas a suspender la ratificación del pacto, que establecía un tope del 15 % a los gravámenes. La deriva actual vuelve a situar en el horizonte el fantasma de una guerra comercial a gran escala.
El coste interno: los estadounidenses pagan la factura
Mientras Europa expresa su preocupación, los datos indican que el principal impacto de la política arancelaria se siente dentro de Estados Unidos. Un estudio del Instituto Kiel para la Economía Mundial, con sede en Alemania, concluyó que los importadores y consumidores estadounidenses asumieron casi la totalidad del coste de los aranceles, mientras que las empresas extranjeras solo absorbieron alrededor del 4 %.
Los exportadores no redujeron sus precios, lo que implicó que los cerca de 200 mil millones de dólares recaudados por las aduanas estadounidenses el año pasado procedieran directamente de los presupuestos de empresas y hogares estadounidenses.
Más precios, menos opciones
El análisis, basado en más de 25 millones de registros de envíos valorados en casi cuatro billones de dólares, confirmó que los aranceles elevaron de forma directa los precios de los productos importados y redujeron tanto la variedad como la disponibilidad de bienes en el mercado estadounidense.
Las políticas comerciales de Trump no solo han generado fricciones con aliados locales, sino que también han provocado críticas internas. Grabaciones de audio filtradas revelaron duras advertencias del senador republicano Ted Cruz durante reuniones privadas con donantes, en las que alertó de que estas medidas, respaldadas por Trump y su compañero de fórmula J.D. Vance, podrían terminar dañando gravemente a la propia economía estadounidense.
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