Damasco, 9 ene (SANA) Las relaciones entre Siria y la Unión Europea atraviesan una fase de transformaciones profundas desde el derrocamiento del depuesto régimen, un proceso que en el último año abrió nuevas perspectivas para la cooperación política, económica y humanitaria entre ambas partes.
Durante años, Bruselas aplicó una política de aislamiento y sanciones contra Damasco, en respuesta a las violaciones y crímenes atribuidos al depuesto régimen contra el pueblo sirio. Sin embargo, tras la liberación del país el 8 de diciembre de 2024, ese enfoque dio paso gradualmente a una estrategia orientada al apoyo a la estabilidad y a la reconstrucción nacional.
Pasar la página de las sanciones
Las primeras señales del giro europeo se manifestaron inmediatamente después de la caída del régimen de Al-Assad , cuando la Unión Europea felicitó al pueblo sirio y reconoció su resiliencia en la búsqueda de dignidad, libertad y justicia.
En los días posteriores, delegaciones oficiales del Reino Unido, Francia, Alemania y de la Comisión Europea visitaron Damasco y sostuvieron encuentros con el presidente Ahmad Al-Shara, en lo que fue interpretado como el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.
El proceso de normalización se aceleró en febrero de 2025, cuando el Consejo de la Unión Europea decidió suspender varias sanciones y medidas restrictivas impuestas bajo el régimen anterior. Entre ellas figuraron la exclusión de los sectores energético y bancario, así como de las Aerolíneas Árabes Sirias, de las listas de congelación de activos, además de autorizar el suministro de fondos y recursos económicos al Banco Central de Siria.
En ese contexto, el Consejo europeo subrayó que las sanciones habían sido un instrumento dirigido contra el régimen de Bashar al-Asad y consideró que su derrocamiento marcaba el inicio de una nueva etapa de esperanza para el país árabe.
Apoyo a la recuperación
En marzo de 2025, la Unión Europea reafirmó su respaldo a Siria durante la novena Conferencia de Bruselas, celebrada bajo el lema “Apoyando a Siria: satisfacer las necesidades para una transición exitosa”. En ese foro, Bruselas anunció una ayuda cercana a los dos mil 500 millones de euros destinada a respaldar los esfuerzos de reconstrucción y recuperación económica.
Dos meses después, en mayo de 2025, la Unión Europea decidió levantar la totalidad de las sanciones económicas contra Siria, en consonancia con su compromiso de aumentar la asistencia financiera para la recuperación social y económica del país. La decisión coincidió con la primera visita oficial del presidente Ahmed al-Sharaa a Europa, donde sostuvo conversaciones con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en París.
Pasos hacia el futuro
En el plano diplomático, Francia reabrió su embajada en Damasco el 17 de diciembre de 2024, tras 12 años de cierre, una medida que fue seguida por España, Alemania, Italia y otros Estados miembros de la Unión Europea.
Por su parte, Siria reiteró que su política exterior se fundamenta en el fortalecimiento de los puentes con Europa y en el establecimiento de alianzas equilibradas con Occidente, Estados Unidos y otros actores internacionales, con el objetivo de servir a los intereses del pueblo sirio y consolidar la estabilidad regional.
Perspectivas prometedoras
La Unión Europea ha reiterado de manera constante su compromiso de apoyar a Siria frente a los desafíos actuales, insistiendo en la necesidad de preservar su unidad e integridad territorial, y rechazando cualquier forma de injerencia extranjera o violación de su soberanía.
En este marco, la visita a Damasco del presidente del Consejo Europeo, António Costa, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, así como su encuentro con el presidente Ahmad al-Shara, abren perspectivas alentadoras para profundizar el diálogo y la cooperación en ámbitos económicos y humanitarios, y para avanzar en la construcción de una asociación estratégica basada en el respeto mutuo y los intereses compartidos.
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