Damasco, 21 sep (SANA) Siria presenciará este miércoles 23 de septiembre el equinoccio de otoño, fenómeno que marca astronómicamente el final del verano y el comienzo de la estación otoñal en todo el hemisferio norte.
El presidente de la Sociedad Astronómica Siria, Muhammad Al-Asiri, explicó a SANA que el equinoccio no está relacionado con la distancia entre la Tierra y el Sol, sino con la inclinación de 23,44 grados del eje de rotación terrestre mientras el planeta completa su órbita anual alrededor del Sol.

En el momento preciso del equinoccio, indicó, los rayos solares inciden perpendicularmente sobre el ecuador terrestre y el centro aparente del disco solar cruza el ecuador celeste de norte a sur.
Una referencia natural para los puntos cardinales
Al-Asiri señaló que esta alineación ofrece a los ciudadanos y aficionados a la astronomía de todas las gobernaciones sirias, desde As-Suwayda, en el sur del país, hasta Qamishli, en el noreste, una oportunidad para comprobar visualmente la orientación de los cuatro puntos cardinales.
Durante el equinoccio, explicó, el Sol sale aproximadamente por el este geográfico, correspondiente a los 90 grados, y se pone por el oeste, a los 270 grados, lo que permite utilizar su trayectoria como referencia para determinar las direcciones sin recurrir a brújulas o aplicaciones digitales.
El día y la noche no duran exactamente lo mismo
Al-Asiri aclaró además que la idea de que el día y la noche duran exactamente 12 horas cada uno durante el equinoccio no se cumple en Siria el mismo 23 de septiembre.
Según explicó, la duración del día y de la noche alcanzará una igualdad prácticamente exacta el sábado 26 de septiembre, debido principalmente a la ubicación geográfica de Siria, situada aproximadamente entre los 32 y 37 grados de latitud norte, y al efecto de la refracción atmosférica.
La atmósfera terrestre actúa como una lente que hace visible el Sol varios minutos antes de su salida geométrica y durante un breve periodo después de su puesta. Además, los cálculos del amanecer y el atardecer toman como referencia el borde superior del disco solar y no su centro.
Tras esa igualación, añadió Al-Asiri, las horas nocturnas comenzarán a aumentar gradualmente a expensas de las horas de luz, a un ritmo aproximado de uno a dos minutos diarios, hasta alcanzar su máxima duración anual con el solsticio de invierno en diciembre.
Cambia el cielo visible sobre Siria
La llegada del otoño astronómico también modifica progresivamente el aspecto del cielo nocturno observable desde Siria.
Al-Asiri indicó que constelaciones características del verano, entre ellas Aquila, Lyra y Cygnus, comenzarán a desplazarse hacia el oeste cada vez más temprano, mientras ganarán protagonismo formaciones propias del cielo otoñal.
Entre ellas destacó la constelación de Pegaso y su conocido Gran Cuadrado, así como la galaxia de Andrómeda, cuya posición será cada vez más favorable para la observación desde lugares alejados de la contaminación lumínica.
Las estaciones astronómicas se suceden de manera opuesta en ambos hemisferios, por lo que mientras comienza el otoño en el hemisferio norte, el hemisferio sur entra en la primavera.
Asimismo, la duración de las estaciones no es idéntica debido a la órbita elíptica de la Tierra y a las variaciones de su velocidad orbital. Por ello, en el hemisferio norte, la primavera y el verano duran en conjunto aproximadamente siete días más que el otoño y el invierno.
rsh