Bangkok, 14 sep (SANA) Investigadores identificaron en un bosque del oeste de Tailandia una nueva especie de planta que carece de clorofila y obtiene carbono y nutrientes de hongos del suelo, sin depender de la fotosíntesis para sobrevivir.
La especie, denominada Thismia daemona y conocida como “Flor del Diablo”, fue descrita por científicos de la Universidad de Chulalongkorn y la Universidad Príncipe de Songkla en un estudio publicado en la revista PhytoKeys, informó este lunes la plataforma científica ScienceAlert.
Los ejemplares fueron encontrados en el Parque Nacional Thong Pha Phum, donde crecían entre la hojarasca y pequeños bambúes, a una altitud de entre 930 y 970 metros.
La planta mide aproximadamente 12,5 centímetros, incluida la flor, y se distingue por su coloración casi negra con matices rojo-anaranjados y tres delgados apéndices semejantes a cuernos.
Thismia daemona pertenece al género Thismia, cuyas especies, conocidas también como “linternas de hadas”, dependen de los hongos asociados al suelo para obtener los nutrientes necesarios.
Los investigadores explicaron que la planta permanece durante la mayor parte de su ciclo vital oculta bajo la capa de hojarasca y solo emerge brevemente para florecer y producir frutos, una adaptación que le permite desarrollarse en ambientes forestales con muy poca luz.
Para confirmar que se trataba de una nueva especie, los especialistas analizaron sus características anatómicas mediante microscopía e imágenes de alta resolución y estudiaron cinco regiones de ADN nuclear y mitocondrial, que posteriormente compararon con las de otras especies del mismo género.
El descubrimiento eleva a 16 el número de especies de Thismia conocidas en Tailandia y amplía la distribución geográfica de la sección Geomitra, registrada hasta ahora únicamente en la península malaya, Borneo y Sumatra.
Los científicos advirtieron, sin embargo, que la nueva especie es extremadamente rara. Hasta el momento solo fue identificada una población de menos de 50 ejemplares, distribuida en un área inferior a 0,05 kilómetros cuadrados.
Debido a su reducido hábitat y a los posibles impactos de las actividades humanas y el turismo, los investigadores propusieron de manera preliminar clasificarla como en peligro crítico según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aunque la especie aún no figura oficialmente en su Lista Roja.
El hallazgo evidencia, según los autores, la diversidad vegetal todavía por documentar en los bosques protegidos de la región y refuerza la importancia de estudiar y conservar los hábitats donde sobreviven especies poco comunes.
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