Madrid, 16 jul (SANA) Durante años, Ammar Saber creyó que no volvería a pisar Siria. Había sobrevivido al asedio de Guta Oriental en el Campo de Damasco, al ataque químico de 2013 y a un año de detención y torturas en una prisión de la Inteligencia Aérea del régimen de Asad. Después abandonó el país, obtuvo asilo político en España en 2017 y reconstruyó su vida como entrenador de caballos en una finca de la provincia española de Zaragoza.
Hoy, nueve años después de iniciar esa nueva vida, el entrenador, de 40 años, ha regresado a Damasco para asumir un encargo de preparar los caballos de la República que competirán en el Campeonato de Belleza del Caballo Árabe Puro, previsto entre el 24 y el 27 de julio y considerado el primero de estas características que se celebra en Siria desde hace unos quince años.
“Son sentimientos indescriptibles. Nunca imaginé que volvería algún día a Siria”, afirma Saber en una entrevista con SANA al recordar su llegada al aeropuerto de Damasco, el momento que describe como el más emotivo de su regreso.
Su vuelta se produjo por invitación del presidente de la Federación Siria de Hípica y del Club Central Ecuestre, Zaid Abu Zaid, quien le propuso dirigir la preparación de los caballos para el campeonato aprovechando la experiencia que acumuló durante los años que trabajó en España.
Para Saber, el regreso trasciende el ámbito deportivo. Considera que forma parte de un esfuerzo por recuperar el talento de los profesionales sirios que abandonaron el país durante los años de guerra.
“Se está intentando que los entrenadores que salieron del país tengan prioridad para regresar, de modo que Siria pueda beneficiarse de la experiencia que hemos adquirido en el extranjero y compensar, en parte, el sufrimiento que vivimos durante el asedio de Guta y el ataque químico”, explica.
Su camino hasta España comenzó tras abandonar Siria, en un peligroso recorrido que pasó por Argelia y Marruecos antes de entrar en territorio español a través de Melilla. Allí obtuvo protección internacional por las torturas y otros abusos que, según relata, sufrió durante su detención en las cárceles del régimen de Bashar Al Asad.
Lejos de la guerra, pasó los últimos años dedicado al entrenamiento de caballos en Zaragoza. Ahora, de vuelta en Siria, pasa la mayor parte de su tiempo en las cuadras del Club Central Ecuestre preparando los ejemplares que representarán al país en el campeonato.
Saber recuerda que la última competición nacional de belleza del caballo árabe se celebró pocos meses antes del estallido de las protestas de 2011, por lo que la recuperación del certamen tiene un significado que va más allá del deporte.
“El campeonato permitirá a los criadores y ganaderos sirios seleccionar los mejores ejemplares”, señala.
Saber dice que el país ha avanzado con rapidez en la reconstrucción de la infraestructura necesaria para acoger la competición.
“El régimen anterior dejó el país devastado, pero en apenas un año y medio se ha preparado la infraestructura necesaria para organizar este campeonato. Es un gran avance”, sostiene.
Mientras supervisa los preparativos de los caballos que competirán a finales de julio, Saber asegura que su regreso no responde únicamente al deseo de poner al servicio de Siria la experiencia adquirida durante el exilio, sino también al de contribuir, desde su profesión, a la reconstrucción de un país que durante años creyó haber perdido para siempre.
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