Damasco, 10 jul (SANA) Estudios científicos advierten que el estrés emocional asociado a partidos decisivos, especialmente durante la Copa Mundial de la FIFA, puede elevar el riesgo de problemas cardíacos en personas vulnerables.
Ante la proximidad de los encuentros más esperados de los grandes torneos, incluidos aquellos que se definen por pequeños detalles en los últimos minutos, resurge una pregunta que desde hace años ocupa a los círculos médicos: ¿puede un partido de fútbol desencadenar un infarto?
Según un informe publicado por Euronews, los cardiólogos sostienen que el fútbol no constituye por sí mismo una causa directa de infartos, aunque puede actuar como factor desencadenante en personas con afecciones cardíacas preexistentes o factores de riesgo, debido al aumento repentino de los niveles de estrés.
El organismo bajo presión
Durante los partidos intensos, el organismo activa una respuesta de estrés que eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, además de incrementar los niveles de hormonas como la adrenalina y el cortisol.
En la mayoría de las personas sanas, estos cambios son normales y los valores regresan a la normalidad una vez superado el momento de tensión.
Sin embargo, en quienes padecen enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes o colesterol alto, el aumento repentino del estrés psicológico y físico puede incrementar la probabilidad de sufrir arritmias o complicaciones cardiovasculares.
Alemania 2006, un caso de referencia
Uno de los estudios más destacados sobre la relación entre el estrés deportivo y la salud cardíaca fue publicado en el New England Journal of Medicine tras la Copa Mundial de la FIFA de 2006, celebrada en Alemania.
Los investigadores constataron un aumento significativo de las emergencias cardíacas durante los días en que la selección alemana disputó partidos, sobre todo en los encuentros de mayor intensidad.
El estudio demostró que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular se elevó de manera considerable durante esos partidos en comparación con otros días, por lo que se convirtió en una referencia importante para analizar el impacto de las emociones deportivas en la salud cardíaca.
La emoción también se mide
Un estudio reciente realizado por la Universidad de Bielefeld, en Alemania, y publicado en la revista Scientific Reports, examinó a más de 200 aficionados mediante relojes inteligentes para medir su frecuencia cardíaca y sus niveles de estrés mientras observaban partidos de fútbol.
Los resultados mostraron que los encuentros de alta competición provocaron un aumento significativo de la frecuencia cardíaca y del estrés fisiológico, especialmente entre los aficionados con mayor apego emocional a su equipo.
La reacción fue aún más intensa entre quienes presenciaron los partidos en el estadio, en comparación con aquellos que los siguieron por televisión.
Hábitos que agravan el peligro
Los médicos señalan que el riesgo no se limita al partido en sí, sino que puede agravarse cuando el estrés se combina con otros factores habituales durante los eventos deportivos, como fumar, comer o beber en exceso, dormir poco o padecer enfermedades crónicas no controladas.
Los especialistas aconsejan a las personas con antecedentes de enfermedades cardíacas cumplir sus planes de tratamiento, evitar niveles excesivos de excitación y prestar atención a síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudoración intensa o dolor que se irradia hacia el brazo o la mandíbula.
Pasión sin alarmismo
La pasión por el fútbol no implica necesariamente un peligro. Aunque los partidos pueden acelerar el pulso de los aficionados y aumentar su entusiasmo, los expertos aseguran que la gran mayoría de las personas puede seguir y animar a sus equipos sin preocupaciones, siempre que mantenga un estilo de vida saludable y conozca los límites de su organismo.
El fútbol no causa directamente un ataque cardíaco, pero, en momentos de estrés extremo, puede convertirse en la chispa que revele una debilidad preexistente en algunas personas.
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