Canberra, 21 jun (SANA) Miles de focas y pingüinos murieron en remotas islas situadas entre Australia y la Antártida a causa de un brote de gripe aviar H5N1, un fenómeno que científicos califican como una grave amenaza para ecosistemas marinos de gran valor ecológico.
Especialistas citados por la cadena CNN señalaron que la cepa altamente patógena probablemente llegó a esas islas a través de aves y otros animales silvestres procedentes de territorios subantárticos franceses ubicados a unos 2.000 kilómetros de distancia.
Los investigadores expresaron preocupación por la expansión del virus hacia regiones ambientalmente sensibles que albergan algunas de las mayores concentraciones de fauna marina del planeta, incluidas importantes colonias de mamíferos y aves marinas.
Asimismo, destacaron que se trata de la primera detección confirmada de esta variante del virus en territorio australiano, aunque hasta el momento no se han registrado casos en el continente australiano ni en Nueva Zelanda.
Los expertos advirtieron sobre el riesgo de que el H5N1 continúe avanzando hacia el este y alcance otras zonas subantárticas, donde habitan numerosas especies vulnerables y ecosistemas considerados estratégicos para la biodiversidad mundial.
La cepa H5 de la gripe aviar ha provocado brotes de elevada mortalidad en aves de corral y aves silvestres en diversos países durante los últimos años, además, el virus ha sido detectado en mamíferos marinos y en otras especies animales, entre ellas gatos, cabras y cerdos.
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