Londres, 10 ago (SANA) Un estudio internacional ha identificado cambios sutiles en el flujo sanguíneo de las yemas de los dedos que podrían estar relacionados con indicadores de estrés, ansiedad y depresión, un hallazgo que abre la puerta al desarrollo de métodos no invasivos para monitorizar determinados parámetros asociados a la salud mental.
El estudio, dirigido por el profesor Edek Rafailov, de la Universidad de Aston, y difundido por el portal británico especializado en tecnologías de sensores y medición AZoSensors, utilizó un dispositivo portátil colocado en un dedo para medir el flujo sanguíneo en los pequeños vasos, la temperatura de la piel y la frecuencia cardíaca, sin necesidad de extraer muestras de sangre.
En la investigación participaron más de 100 adultos de distintos países, que completaron cuestionarios destinados a evaluar síntomas de depresión, ansiedad y estrés mientras el dispositivo registraba sus signos vitales.
Los resultados mostraron que los participantes que manifestaron síntomas de malestar psicológico podían diferenciarse de aquellos que no los reportaron a partir de determinados patrones relacionados con el flujo sanguíneo y la actividad vascular.
Los investigadores señalaron que las evaluaciones de salud mental se basan actualmente, en gran medida, en entrevistas y cuestionarios, mientras que el estrés crónico puede alterar distintas funciones fisiológicas, como la frecuencia cardíaca, la respiración y la actividad vascular.
En este sentido, destacaron la necesidad de identificar indicadores fisiológicos objetivos que puedan medirse mediante métodos sencillos y no invasivos.
Los autores consideran que los resultados constituyen un primer paso hacia el desarrollo de dispositivos portátiles capaces de contribuir en el futuro al seguimiento de determinados indicadores relacionados con la salud mental, aunque subrayaron que serán necesarios nuevos estudios para confirmar su precisión y evaluar sus posibilidades de aplicación a mayor escala.
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