Damasco, 29 ene (SANA) En la historia reciente de Siria, marcada por las políticas de represión, desaparición forzada y tortura sistemática del régimen de Assad, algunas figuras civiles simbolizan la continuidad de la lucha contra estas violaciones.
Amina Khoolani, defensora de los derechos humanos que sobrevivió a las cárceles del régimen de Assad, es hoy una de las representantes internacionales más visibles y eficaces de las familias de detenidos y desaparecidos sirios.
Khoulani, de la ciudad de Darayya, en el campo de Damasco, participó en protestas civiles durante los primeros años de las manifestaciones pacíficas en Siria, exigiendo libertad, justicia y el fin de las prácticas arbitrarias de seguridad.

Esta participación ciudadana resultó en su detención por parte de las fuerzas del depuesto régimen en 2013. Sus meses de detención estuvieron marcados por la tortura, la presión psicológica y la falta de protección legal, como se documenta en informes internacionales de derechos humanos.
La experiencia de Khoulani formó parte de una tragedia familiar mayor. Tres de sus hermanos también fueron detenidos y murieron bajo tortura en cárceles sirias. Esta trágica pérdida simbolizó una catástrofe colectiva en la que decenas de miles de sirios se vieron privados de su destino.
Informes de organizaciones internacionales e imágenes reveladas por el fotógrafo militar conocido como “César” expusieron la magnitud de estas violaciones sistemáticas. Esta experiencia moldeó para siempre los cimientos morales y humanitarios de la lucha de Khoulani.
Exilio: Un nuevo espacio de lucha
Tras su liberación, Amina Khoulani abandonó Siria y se estableció en Manchester, Reino Unido. Sin embargo, el exilio no significó para ella retirarse de la esfera pública. Al contrario, este nuevo espacio le ofreció la oportunidad de transformar el sufrimiento compartido de los familiares de detenidos y desaparecidos en un movimiento colectivo.

En 2017, fue una de las fundadoras del movimiento “Familias por la Libertad”, integrado principalmente por mujeres sirias cuyos familiares habían sido detenidos o desaparecidos.
El principal objetivo del movimiento era romper el silencio en torno a las desapariciones forzadas, exigir la liberación de las personas detenidas arbitrariamente y obtener respuestas concretas sobre el destino de los desaparecidos.
Familias por la Libertad adoptó una estrategia de incidencia política caracterizada por manifestaciones pacíficas, reuniones internacionales e iniciativas con instituciones europeas y las Naciones Unidas. Estos esfuerzos buscaban situar la cuestión de las personas detenidas en el centro de las negociaciones diplomáticas, a menudo eclipsada por consideraciones geopolíticas y de seguridad.
Reconocimiento internacional a la valentía civil
La larga lucha de Khoulani recibió reconocimiento internacional en 2020 con el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje del Departamento de Estado de EE.UU.
Este premio reconoce a las mujeres que demuestran una valentía extraordinaria en la defensa de los derechos humanos bajo una severa represión.
Las autoridades estadounidenses consideraron la historia de Khoulani un poderoso ejemplo de cómo transformar el sufrimiento personal en una lucha colectiva e institucional.
La propia Khoulani declaró que consideraba el premio no como un honor individual, sino como una forma de mantener vivo en la agenda internacional el caso de decenas de miles de detenidos y desaparecidos en Siria.
Llevando la memoria de los desaparecidos
Hoy, Amina Khoulani continúa su labor de incidencia política internacional desde Reino Unido. En colaboración con organizaciones de derechos humanos, continúa la lucha por la memoria y la rendición de cuentas durante un largo período de justicia retardada.
Su historia nos recuerda que la revolución siria no se limitó a frentes militares. Es también la historia de actores civiles, y a menudo mujeres, que, incluso en el exilio, siguen exigiendo verdad, justicia y rendición de cuentas. A través de la voz de Amina Khoulani, las demandas de las familias sirias privadas de respuestas siguen resonando internacionalmente.
Por: André Chatta/em-rr