Damasco, 31 dic (SANA) Tras años de severas dificultades económicas y sanciones impuestas durante el período del depuesto régimen, comienzan a observarse este año señales de una recuperación gradual de la economía siria.
Este proceso está siendo impulsado por reformas gubernamentales, una mejora progresiva del clima de inversión, el resurgimiento de la actividad industrial y medidas orientadas a la reconstrucción del sistema monetario y bancario.
Oportunidades de inversión prometedoras
El economista Zakwan Quraish, de la Facultad de Economía de la Universidad de Damasco, afirmó a SANA que la economía siria posee un importante potencial de inversión, sustentado en sus recursos naturales y en una base industrial amplia, aunque debilitada. No obstante, subrayó que el entorno de inversión aún enfrenta desafíos estructurales, principalmente la fragilidad de la infraestructura industrial y la escasez de instalaciones modernas.
Quraish explicó que el levantamiento de algunas sanciones internacionales, en especial la derogación de la Ley César, constituye un avance significativo que puede contribuir a reactivar la economía nacional y abrir la puerta a alianzas internacionales, así como a la llegada de inversiones extranjeras, particularmente en los sectores energético, tecnológico e industrial.
Asimismo, señaló que la debilidad de la infraestructura, el deterioro de la red vial y la falta de servicios industriales adecuados siguen siendo obstáculos importantes para la ejecución eficiente de proyectos y la atracción de inversiones sostenibles y de alta calidad.
En este contexto, destacó la necesidad de mejorar el clima de inversión mediante el desarrollo de infraestructuras, la concesión de incentivos directos a los inversores, como exenciones fiscales, la simplificación de los trámites administrativos y la implementación de reformas legislativas que refuercen la transparencia y la estabilidad.
Recuperación gradual del sector industrial
En el ámbito industrial, Mazen Dirwan, presidente de la Federación de Cámaras de Industria de Siria, indicó que el sector ha comenzado a mostrar una mejora notable desde la liberación del país. Numerosas fábricas han retomado sus operaciones y otras han ampliado el número de líneas de producción. Precisó que durante el presente año se han otorgado más de 3.500 nuevas licencias industriales y artesanales, reflejo de un renovado dinamismo de la actividad productiva local.
Dirwan reconoció que las exportaciones de productos manufacturados sirios aún no han alcanzado el nivel deseado, pese a registrar un crecimiento aproximado del 40 %, un avance que consideró moderado debido al aumento de los costos en industrias de alto consumo energético y a la persistencia de trabas burocráticas heredadas del período anterior.
Añadió que la caída de las exportaciones en los últimos años del antiguo régimen también estuvo relacionada con factores no económicos, como la explotación ilícita de algunos productos sirios mediante operaciones de contrabando, lo que perjudicó la reputación de las exportaciones nacionales en los mercados internacionales.
Dirwan anticipó un crecimiento acelerado del sector industrial en los próximos años, impulsado por el levantamiento de sanciones y la aplicación de la nueva ley tributaria, que promueve la equidad y la transparencia en la relación entre el Estado y los inversores. Asimismo, destacó la modificación de la ley de inversiones para hacerla más atractiva, la protección de la producción local frente a la competencia desleal mediante aranceles aduaneros contra prácticas de dumping, y reclamó la exención arancelaria de materias primas y productos semiacabados que no se producen localmente con la eficiencia requerida, a fin de reducir costos y mejorar la competitividad de la industria siria.
Política monetaria y bancaria
Por su parte, el economista y experto financiero Muhannad Zanbarakji explicó que la economía siria registró un crecimiento débil en los últimos años como resultado del bloqueo, las sanciones financieras, la limitada integración al sistema financiero internacional y la fragilidad institucional del sector bancario. Sin embargo, señaló que las recientes políticas monetarias y fiscales representan pasos prometedores hacia la construcción de un sistema monetario y bancario más eficiente.
Zanbarakji destacó que el Banco Central de Siria ha adoptado una serie de medidas clave, entre ellas la unificación y estabilización de los tipos de cambio, la obligación de los bancos privados de reestructurar su gestión de riesgos, el lanzamiento de un programa integral de reforma de los bancos estatales, el retorno al sistema SWIFT para las transferencias internacionales, la consecución de acuerdos para flexibilizar determinadas sanciones y, finalmente, la emisión de la nueva moneda siria.
Subrayó que estas medidas, junto con la cooperación técnica con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, buscan reforzar la estabilidad monetaria y sentar las bases de un sistema bancario más sólido y eficaz. Se espera que los resultados de estas reformas comiencen a reflejarse de forma más clara durante el año fiscal 2026.
En conjunto, aunque la economía siria sufrió un marcado deterioro en los últimos años debido a las sanciones económicas y financieras que restringieron el comercio, las transferencias bancarias y la inversión extranjera, los indicadores actuales apuntan a un proceso gradual de recuperación, con perspectivas de crecimiento sostenido si continúan las reformas y se consolida el entorno de estabilidad económica.
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