Damasco, 30 dic (SANA) El año 2025 se destaca como un período en el que Siria ha logrado avances concretos hacia la recuperación económica, revitalizando la producción y restaurando los servicios esenciales tras años de devastación.
Los proyectos implementados en los sectores de energía, agricultura, industria, salud y educación demuestran que el proceso de reconstrucción del país avanza de forma institucional y sostenible.
Retorno a la producción en energía y recursos naturales
En el sector energético, la Compañía Nacional de Petróleo de Siria completó las operaciones de perforación del primer pozo de exploración de gas natural del país en la región de al-Tawani, en la zona rural de Damasco.
Una nueva planta de procesamiento de fosfato, que ha entrado en funcionamiento en Homs, ha contribuido significativamente a la cadena energética y productiva al aumentar la producción de recursos naturales que abastecen a la industria.

Estos pasos se consideran un indicador del objetivo de Siria de reducir la dependencia externa y construir una economía basada en la producción.
Mejoras en la agricultura y la seguridad alimentaria
En el sector agrícola, se reactivaron las instalaciones para la producción y el procesamiento de trigo y se aumentó la capacidad de silos de grano de importancia estratégica.
La actividad productiva continuó en las zonas industriales de Hama, Alepo y Latakia, lo que destaca estos avances como avances cruciales para fortalecer la seguridad alimentaria y apoyar la producción local.
Reactivación de la industria y el comercio
Más de 18.000 nuevas empresas se establecieron en Siria a lo largo de 2025. Las pequeñas y medianas empresas, en particular, contribuyeron a la revitalización de la economía.
Se observaron aumentos notables en el comercio exterior, especialmente con los países vecinos. Las exportaciones de Turquía a Siria superaron los 3.000 millones de dólares, creando nuevos empleos en los sectores industrial y alimentario.
El volumen comercial con Jordania aumentó un 300%, lo que demuestra el fortalecimiento de la cooperación económica regional.
Mejoras reflejadas en el ámbito de los servicios de salud
En el sector salud, se actualizó la estrategia nacional de salud y se reforzaron los servicios de salud preventiva y la infraestructura de tratamiento básico.
La campaña “Sanando 3” y las clínicas móviles acercaron los servicios de salud a una población más amplia. Los programas de vacunación y las mejoras en los centros de salud tuvieron un impacto directo en la salud pública.

Además, la apertura de departamentos especializados como radiología intervencionista y oftalmología en el Hospital Universitario de Idlib brindó acceso a servicios de salud de calidad en zonas que habían estado desatendidas durante mucho tiempo.
Apertura Internacional en Educación
Las medidas de reestructuración en el sector educativo también fueron notables. 15 escuelas, cuyas reparaciones se completaron, reabrieron sus puertas a la educación.
La reactivación de la membresía de las universidades en la Red Internacional de Universidades de la Francofonía (AUF) después de 15 años se consideró una señal simbólica y práctica del regreso de la educación superior siria a la cooperación académica internacional.

Marco para el Futuro
Estos avances demuestran que Siria no solo está superando la gestión de la crisis, sino que también se encamina hacia un nuevo proceso de desarrollo basado en la producción, los servicios y la capacidad institucional.
Medidas adoptadas en energía, agricultura, industria, salud y educación; En contraste con el enfoque de gobierno que llevó al país a la ruina en el pasado, hoy se ha adoptado un enfoque de reconstrucción basado en las instituciones.
Los logros alcanzados en 2025 se consideran pasos fundamentales hacia una Siria del futuro más estable, productiva y autosuficiente.
El profundo declive en sectores clave como la energía, la agricultura, la industria, la salud y la educación en Siria fue resultado de años de la guerra y de las políticas centradas en la seguridad adoptadas por el régimen derrocado. Durante este periodo, la infraestructura del país quedó prácticamente destruida, su capacidad productiva se debilitó y los servicios públicos se vieron gravemente afectados.
La guerra, que se profundizó a partir de 2011, provocó una pérdida significativa de funcionalidad en las instituciones estatales. Finalmente, con el derrocamiento del régimen de Al-Assad y su huida a Rusia el 8 de diciembre de 2024, Siria heredó un legado considerable y entró en un nuevo proceso de reconstrucción y recuperación.
Talar Kazanjian / fm /as