Capitales, 2 jun (SANA) Ante la búsqueda de alternativas logísticas por parte de los mercados globales para garantizar la continuidad de las cadenas de suministro y los flujos energéticos en medio de posibles interrupciones, los corredores terrestres que atraviesan Asia Central, el Cáucaso y el Mar Caspio se han consolidado como una opción estratégica, especialmente tras el cierre del Estrecho de Ormuz y sus repercusiones.
La nueva realidad impuesta por el cierre del Estrecho de Ormuz, con sus consiguientes cambios en el suministro energético, ha impulsado a muchos países a buscar rutas terrestres seguras que constituyan centros logísticos alternativos y ofrezcan rutas marítimas más rápidas y eficientes.
En este contexto, destaca el Corredor de Zangezur. Ubicado en la confluencia de las montañas del Cáucaso Menor, las Tierras Altas de Anatolia y los montes Zagros, conecta Azerbaiyán con la Región Autónoma de Najicheván, separada únicamente por territorio armenio.
La importancia de este corredor radica en que abre una ruta terrestre directa entre Türkiye y Azerbaiyán, que conecta con Asia Central, alterando así el equilibrio del transporte y el comercio en la región.
El impacto del corredor se extiende a la dimensión geoeconómica, afectando directamente el papel de Irán en las rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Además, está llamado a formar parte de redes de corredores internacionales respaldadas por Washington y Ankara, lo que le añade una dimensión geopolítica.
Zangzor: Una prometedora alternativa terrestre
En su discurso de apertura de la Semana de la Energía de Bakú el pasado lunes, el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev afirmó que el corredor de Zangzor se implementará inevitablemente, según un acuerdo firmado en la Casa Blanca en 2025, lo que refleja el apoyo internacional al proyecto.
Azerbaiyán está abriendo nuevos corredores de transporte mediante la inversión en infraestructura ferroviaria y vial, según la agencia de noticias azerbaiyana.
El corredor de Zangzor desempeña un papel crucial en la mejora de la conectividad regional, extendiendo su influencia para conectar Europa y Asia. También contribuye a la expansión de las relaciones económicas y comerciales entre países y fortaleciendo la posición del Cáucaso Meridional en el sistema económico internacional.
El Corredor Medio: Una alternativa geopolítica y estratégica
Ante la creciente tendencia internacional a buscar rutas alternativas para reducir la dependencia de pasos marítimos sensibles como el estrecho de Ormuz, la importancia del Corredor Medio, una ruta estratégica clave, se hace cada vez más evidente en medio de las crecientes tensiones derivadas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Este corredor es una ruta internacional que cruza el mar Caspio, proporcionando una vía segura para el transporte de mercancías entre Asia y Europa, evitando los cuellos de botella marítimos.
El corredor Medio conecta China y Asia Central con Europa a través de Kazajistán, Azerbaiyán, Georgia y Türkiye, convirtiéndose en una arteria vital para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de las rutas marítimas tradicionales.
Su importancia trasciende el transporte comercial e incluye sectores estratégicos como la agricultura, los minerales esenciales y las cadenas de valor industriales, además de su papel en la promoción del desarrollo del capital humano en los países de Asia Central.
Un proyecto estratégico
El corredor abarca aproximadamente 4256 km por tierra y 508 km por mar a través del Mar Caspio. Reduce el tiempo de tránsito de mercancías de Asia a Europa de 30 a 15 días, un factor que aumenta su atractivo en el comercio mundial.
Para Türkiye, el corredor es un proyecto estratégico que fortalece su posición como centro logístico global. Su importancia se ve acentuada por las interrupciones en el transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo, lo que ha impulsado a Ankara a invertir en su papel como ruta alternativa segura y sostenible.
Corredores energéticos
Además del comercio, Türkiye y Azerbaiyán están trabajando en el establecimiento de un nuevo corredor eléctrico similar al gasoducto TANAP, así como en el desarrollo de redes de interconexión eléctrica con Georgia y Bulgaria.
Türkiye también está invirtiendo 30.000 millones de dólares para modernizar su red eléctrica, mientras que empresas saudíes como ACWA Power lideran proyectos masivos de energía limpia en Azerbaiyán, entre los que destaca la central eléctrica Khizi-Absheron de 240 MW.
Estos proyectos establecerán una nueva fase de corredores energéticos multimodales que reducen la dependencia de las rutas marítimas en un momento en que el mundo experimenta profundas transformaciones en la seguridad energética y las cadenas de suministro.
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