Capitales, 13 may (SANA) La iniciativa europea ha pasado de la fase de consultas políticas a la planificación militar operativa. En este contexto, Londres y París han desplegado buques de guerra, cazas y sistemas de vigilancia en la región, en paralelo con una campaña de apoyo internacional que incluye a más de 40 países.
Ambas capitales sostienen que el objetivo es proteger el comercio mundial y evitar que la región derive hacia una confrontación más amplia, mientras Teherán considera la iniciativa como una preocupante aproximación militar a uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta.
Macron: reabrir Ormuz es una prioridad absoluta
El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció la intención de su país de promover una iniciativa en Naciones Unidas para establecer un “marco preliminar para una misión neutral y pacífica” destinada a garantizar en el futuro la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz.
En declaraciones a canales franceses difundidas por AFP, Macron afirmó que el estrecho debe reabrirse “sin condiciones y sin ningún peaje de tránsito, mediante el levantamiento de todas las formas de bloqueo”, y subrayó que su reapertura constituye una prioridad absoluta que debe concretarse antes de abordar otros asuntos mediante negociaciones.
París, en coordinación con Londres, busca desvincular el expediente de Ormuz del resto de elementos del conflicto entre Estados Unidos e Irán, y convencer a ambas partes de aceptar una misión naval multinacional encargada de proteger la navegación tras consolidar un alto el fuego y levantar el bloqueo mutuo.
Según la propuesta franco-británica, la iniciativa debería traducirse en un proyecto de resolución dentro del Consejo de Seguridad de la ONU que defina el marco jurídico y político de la eventual misión.
De la coordinación política a la planificación militar
El movimiento europeo ya no se limita a declaraciones diplomáticas. Londres acogió recientemente reuniones ampliadas con la participación de planificadores militares de más de 40 países para analizar los detalles de la fuerza naval propuesta, los mecanismos de mando y control, así como las capacidades necesarias para proteger buques comerciales, desactivar minas y asegurar las rutas marítimas.
El Ministerio de Defensa británico informó además de la celebración de la primera reunión de ministros de Defensa en el marco de la misión multinacional, presidida por el titular británico, John Healey, y su homóloga francesa, Catherine Vautrin, en una señal de que el proyecto ya pasó desde la coordinación diplomática hacia la construcción de una estructura operativa preparada para actuar “cuando las condiciones lo permitan”.
Entre los países participantes o que respaldan la iniciativa figuran Alemania, Italia, Japón, Corea del Sur, Australia, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, aunque algunos Estados siguen condicionando su implicación efectiva a la obtención de una cobertura legal internacional y a una resolución del Consejo de Seguridad.
Reino Unido y Francia refuerzan su presencia militar
Sobre el terreno, Londres y París ya han comenzado a reforzar su presencia militar cerca de la zona. Según la BBC, Reino Unido anunció el envío del destructor HMS Dragon, cazas Typhoon y sistemas no tripulados destinados a detectar minas y neutralizar drones, además de asignar una financiación adicional de 115 millones de libras esterlinas para respaldar la misión.
El ministro británico de Defensa afirmó que la operación será “defensiva, independiente y creíble”, y aseguró que Londres pretende tranquilizar al sector mundial del transporte marítimo y demostrar su compromiso con la libertad de navegación.
Por su parte, Francia desplegó el portaaviones Charles de Gaulle y sus buques de escolta hacia el mar Rojo y el golfo Arábigo, en lo que París describió como un “despliegue preventivo” destinado a reducir el tiempo de respuesta una vez que la misión entre en funcionamiento.
En una señal de la ampliación de la futura coalición, Australia anunció este miércoles su adhesión a la misión. El ministro australiano de Defensa, Richard Marles, explicó que su país contribuirá con un avión de vigilancia Wedgetail E-7A.
Washington mantiene un apoyo indirecto
Estados Unidos permanece presente en el trasfondo de la escena sin integrarse directamente en la coalición europea. Washington ya dispone de una amplia presencia militar en el golfo y trabaja en una iniciativa independiente para garantizar la navegación, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, continúa presionando a los europeos para que asuman una mayor responsabilidad en la protección del estrecho.
El desafío de la coalición: disuasión sin guerra
Pese al respaldo internacional, la misión continúa enfrentando importantes complejidades, especialmente ante las advertencias de Irán sobre una posible respuesta a cualquier intento de imponer una nueva realidad militar en la región.
Al mismo tiempo, Londres y París intentan presentar la misión como una herramienta de “protección y disuasión”, destinada a tranquilizar a las compañías navieras y no como un proyecto de confrontación abierta. Así, la denominada “coalición de Ormuz” queda ante tres posibles escenarios: convertirse en una fuerza efectiva que escolte embarcaciones y restablezca las rutas marítimas, mantenerse como un marco político y militar de presión y disuasión, o derivar hacia un nuevo foco de fricción en uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo.
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