Gaza, 7 sep (SANA) Wafa Aqila tenía nueve años y acababa de terminar su primer día del nuevo curso escolar. Horas después, ella y su padre, Youssef, de 36 años, murieron en un ataque israelí contra un vehículo en el oeste de la ciudad de Gaza.
Una fuente médica del hospital Al Shifa explicó a la agencia Anadolu que los cuerpos de ambos llegaron al centro sanitario junto con varios heridos después de que un dron israelí alcanzara un vehículo civil en la calle Al Shifa.
La niña se había incorporado ese mismo domingo a las clases, como otros menores de la Franja que intentan retomar su educación después de años marcados por la guerra, el desplazamiento y la destrucción de buena parte de la infraestructura educativa.
Aunque el Ministerio palestino de Educación fijó para el 16 de septiembre el comienzo oficial del curso 2026-2027 en Gaza, algunas escuelas privadas y centros educativos comenzaron sus actividades durante el fin de semana tras completar sus preparativos. Wafa fue una de esas alumnas.
Imágenes difundidas en redes sociales después del ataque mostraron sus libros, cuadernos y otros útiles escolares esparcidos en el lugar del bombardeo. La mochila que debía acompañarla durante el nuevo curso quedó entre los restos del ataque.
La escena se convirtió rápidamente en símbolo de las dificultades que afrontan los niños gazatíes para mantener algún tipo de normalidad y continuar estudiando en medio de un conflicto que ha alterado profundamente su vida cotidiana.
El portavoz de Hamás Hazem Qassem difundió en Facebook una fotografía de Wafa con su uniforme escolar y denunció su muerte en el ataque, al tiempo que responsabilizó a Israel y criticó la falta de una respuesta internacional.
El Ejército israelí no había ofrecido información específica sobre este ataque en los datos facilitados en la información original.
Desde octubre de 2023, los menores figuran entre los grupos más afectados por la guerra en Gaza, tanto por las muertes y heridas como por los desplazamientos, la pérdida de familiares y la interrupción prolongada de las clases.
Según la Oficina Central de Estadística Palestina, 21.283 menores han muerto desde el comienzo del conflicto, una cifra equivalente a cerca del 30 % del total de fallecidos contabilizados por las autoridades palestinas. Entre ellos figuran unos 19.000 estudiantes, mientras más de 44.000 niños han resultado heridos.
Las autoridades palestinas sitúan el balance general por encima de los 73.000 muertos y 174.000 heridos desde octubre de 2023, y aseguran que alrededor del 90 % de la infraestructura de la Franja ha sufrido daños o destrucción.
Pese al alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025, continúan registrándose ataques y víctimas en el enclave palestino.
La educación también permanece profundamente afectada. Muchas escuelas quedaron destruidas o inutilizadas y cientos de miles de menores fueron desplazados, por lo que numerosas iniciativas comunitarias han habilitado aulas improvisadas, con frecuencia en tiendas de campaña.
En esos espacios, profesores y familias intentan recuperar una rutina escolar después de casi tres años de interrupciones.
Para Wafa, ese regreso duró apenas un día. Sus libros quedaron sobre la calle donde murió junto a su padre, convertidos en la última imagen de un curso escolar que acababa de empezar.
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