Nueva York, 24 sep (SANA) Durante años, las tiendas de campaña se convirtieron en el símbolo más visible del desplazamiento sirio. Para cientos de miles de familias, fueron un refugio temporal frente a la destrucción y la inseguridad, pero con el paso del tiempo surgió una nueva pregunta: ¿cómo convertir un regreso físico en una verdadera reconstrucción de la vida cotidiana?
Esa fue la cuestión central planteada por Siria ante Naciones Unidas durante una reunión de alto nivel celebrada en el marco de la Asamblea General, bajo el título “Estabilidad regional, seguridad y retorno sostenible: la necesidad de una Siria sin campamentos”.
El ministro sirio de Emergencias y Gestión de Desastres, Raed Al-Saleh, afirmó que el objetivo de la iniciativa “Siria sin campamentos” no es simplemente retirar tiendas ni trasladar a las familias de los refugios hacia lugares sin condiciones adecuadas, sino crear las circunstancias que hagan posible un retorno voluntario, seguro, digno y sostenible.
“Nuestro objetivo no es eliminar los campamentos, sino eliminar la necesidad de ellos”, aclaró el ministro durante la reunión organizada por la Misión Permanente de Siria ante Naciones Unidas.
Del refugio temporal a una vida estable
Al-Saleh explicó que los campamentos cumplieron durante años una función humanitaria al proteger a millones de personas afectadas por el conflicto, pero advirtió de que no pueden convertirse en una solución permanente para nuevas generaciones.

Por ello, destacó que cualquier proceso de retorno debe comenzar antes del cierre de los campamentos, mediante la preparación de las zonas de origen y la creación de condiciones que permitan a las familias reconstruir sus vidas.
Entre las prioridades mencionadas figuran la retirada de minas y restos explosivos de guerra, la eliminación de escombros, la rehabilitación de carreteras y la recuperación de servicios esenciales como escuelas, centros sanitarios, redes de agua y electricidad, además de la creación de oportunidades laborales.
“No hablamos solo de reconstruir edificios, sino de recuperar la capacidad de vivir”, afirmó el ministro.
Una nueva etapa de cooperación internacional
Ante la comunidad internacional, Al-Saleh pidió cambiar el enfoque de la ayuda humanitaria, pasando de la financiación del desplazamiento prolongado a la inversión en soluciones que permitan a las comunidades recuperar su estabilidad.
Según explicó, apoyar una localidad donde regresan sus habitantes, rehabilitar una escuela para los niños o restablecer una red de agua para una comunidad representa también una inversión en seguridad y estabilidad regional.
El ministro subrayó que el proceso debe estar liderado por los propios sirios, mediante sus instituciones y comunidades locales, aunque acompañado por una asociación internacional basada en proyectos concretos de reconstrucción, recuperación económica y apoyo social.
Naciones Unidas respalda el retorno sostenible
Representantes de Naciones Unidas destacaron durante la reunión la importancia de crear condiciones reales para el regreso de los desplazados.
El administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Alexander De Croo, afirmó que el retorno al hogar no representa el final del desplazamiento, sino el inicio de una etapa de recuperación. Puntualizó que en Siria ya comenzaron labores de retirada de escombros, eliminación de minas y rehabilitación de servicios sanitarios.
De Croo indicó que el país afronta una situación compleja, con millones de desplazados internos y personas que regresan desde países vecinos, y destacó que el proceso requiere inversiones, planificación y programas a largo plazo.
Por su parte, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, calificó de positiva la evolución de la cooperación con Siria y expresó el respaldo de Naciones Unidas al marco de “sin campamentos y sin tiendas”, asegurando que la organización está preparada para contribuir a convertir esta visión en medidas prácticas
Millones de sirios regresan
El alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Burhan Salih, informó de que 1,8 millones de desplazados han regresado desde países vecinos a sus hogares y destacó la magnitud de la destrucción observada durante sus visitas a distintas zonas del país.
Salih señaló que Siria atraviesa una etapa con importantes desafíos, pero también con oportunidades para avanzar en la recuperación, la reactivación económica y la reintegración de las personas desplazadas.
Asimismo, pidió impulsar más conferencias que permitan transformar los compromisos internacionales en proyectos concretos y señaló que ACNUR trabaja junto al Banco Mundial, el PNUD y el sector privado para movilizar recursos destinados a iniciativas económicas que faciliten el retorno, incluso en áreas alejadas.
La directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Amy Pope, destacó que el éxito del proceso dependerá de la cooperación entre gobiernos, voluntad política y una transición desde la asistencia humanitaria hacia soluciones sostenibles.
Pope afirmó que 2,9 millones de desplazados han regresado a Siria desde diciembre de 2024 y consideró que la estabilidad y recuperación económica del país pueden favorecer nuevos retornos.
El objetivo de cerrar los campamentos en 2026
El viceministro sirio de Emergencias y Gestión de Desastres, Ahmad Aqziz, explicó que el ministerio trabaja, siguiendo las directrices de la dirección siria y del titular de la cartera, con el objetivo de poner fin a la presencia de tiendas de campaña durante 2026.
La iniciativa presentada en Nueva York plantea así un cambio de enfoque: no solo cerrar campamentos, sino crear las condiciones para que quienes los abandonen puedan volver a una vida estable, con servicios básicos, seguridad y oportunidades de futuro.
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