Damasco, 23 ago (SANA) En medio de los graves crímenes cometidos por el depuesto régimen contra el pueblo sirio, la Defensa Civil Siria, conocida también como los Cascos Blancos, surgió como una respuesta local ante la ausencia de servicios oficiales de emergencia en las zonas afectadas.
Con la expansión de su papel en el rescate de civiles y la documentación de violaciones, la organización se convirtió durante años en blanco de campañas sistemáticas de difamación y desinformación promovidas por el antiguo régimen.
Tras la liberación de Siria, la Defensa Civil Siria pasó a formar parte del Ministerio de Gestión de Emergencias y Desastres.
Nacimiento bajo los bombardeos
Los orígenes de la Defensa Civil Siria se remontan a 2013, cuando fue creada como una iniciativa local integrada por voluntarios para responder a los continuos bombardeos y violaciones perpetrados por el régimen de Al-Assad contra la población civil.
El primer núcleo de la organización comenzó a tomar forma en Ghouta, Homs y Alepo bajo diferentes denominaciones locales, después de que 72 líderes de equipos de rescate se reunieran para firmar el acta fundacional. Posteriormente, esos grupos fueron unificados bajo el nombre de «Defensa Civil Siria – Cascos Blancos».
Ante la obstrucción deliberada del antiguo régimen, que impedía que equipos oficiales de bomberos y ambulancias llegaran a los civiles en las zonas bombardeadas y atacadas directamente, los voluntarios procuraron cubrir ese vacío y realizar operaciones de rescate en condiciones extremadamente peligrosas, pese a su escasa experiencia inicial y a la falta de equipos y suministros necesarios.
Durante once años, los equipos de la organización mantuvieron sus labores en un entorno considerado por Naciones Unidas y diversas organizaciones internacionales, incluida la Organización Internacional para la Seguridad de las ONG, como uno de los más peligrosos del mundo.
En 2014, la Defensa Civil Siria anunció la ampliación de sus operaciones sobre el terreno para abarcar tareas de búsqueda y rescate en nueve gobernaciones del país, en respuesta al aumento de los bombardeos del antiguo régimen y al vacío de servicios provocado por esos ataques.
Creciente presencia internacional
Entre 2014 y 2017, la Defensa Civil Siria adquirió una presencia internacional cada vez mayor gracias a la documentación de sus operaciones de rescate, el respaldo de la comunidad internacional a su trabajo humanitario, su participación frecuente en foros de Naciones Unidas y la atención que los medios de comunicación internacionales prestaron a las actividades de sus equipos.
Ese reconocimiento se vio reforzado por la documentación de rescates de civiles atacados por el antiguo régimen, así como por la cooperación directa y el intercambio de datos archivados con diferentes organismos internacionales oficiales y programas humanitarios.
Entre esas entidades figuraron la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), el Mecanismo Internacional, Imparcial e Independiente de Naciones Unidas, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria, el Programa Regional Avanzado de Capacitación y Desarrollo de Capacidades, el Programa de Cooperación y el Mecanismo Internacional para la Rendición de Cuentas y los Derechos Humanos.
Premios y nominaciones al Nobel de la Paz
El año 2016 marcó un punto de inflexión en la proyección internacional de la organización, favorecida por la relevancia de los datos y testimonios recopilados sobre el terreno.
Ese año recibió varios reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Right Livelihood, conocido como el “Premio Nobel Alternativo”; el Premio Global Freedom del Atlantic Council; la Medalla al Valor del Servicio Alemán de Bomberos, y el Premio Madre Teresa de la India.
La Defensa Civil Siria también recibió apoyo y promoción internacional por parte de organizaciones de derechos humanos y figuras destacadas, lo que condujo a su nominación oficial al Premio Nobel de la Paz en 2016 y 2017.
Durante ese periodo, sus grabaciones fueron presentadas en varias ocasiones ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como pruebas de los ataques del antiguo régimen contra civiles, en particular durante las sesiones del 3 de diciembre de 2014 y del 26 de junio de 2015.
Su documentación también fue utilizada en audiencias del Congreso de Estados Unidos relacionadas con Siria, incluida la celebrada el 11 de marzo de 2020 ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Asimismo, fue empleada en las sesiones previas a la aprobación de la Ley César entre 2016 y 2019, así como en expedientes relacionados con armas químicas y en sesiones informativas de comités del Congreso celebradas entre 2017 y 2018.
En 2017, la película de Netflix Los Cascos Blancos, centrada en la labor de la organización, obtuvo el Premio Óscar al Mejor Cortometraje Documental.
Campañas sistemáticas de desprestigio
La amplia cobertura mediática de las operaciones de la Defensa Civil Siria, que permitió documentar la magnitud de las violaciones cometidas contra la población civil, llevó al régimen derrocado a impulsar campañas sistemáticas de difamación destinadas a socavar la credibilidad de la organización.
Diversas entidades internacionales, entre ellas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, rechazaron y refutaron las acusaciones difundidas contra los Cascos Blancos.
Las campañas de desprestigio se centraron principalmente en desacreditar las grabaciones realizadas por los voluntarios e intentar negar los hechos relacionados con los ataques aéreos del antiguo régimen contra civiles y con el uso de armas químicas.
Frente a esas afirmaciones, varios organismos internacionales ofrecieron refutaciones directas. La OPAQ recurrió a muestras y documentación proporcionadas por voluntarios de la Defensa Civil Siria en sus investigaciones sobre el ataque de Khan Sheikhoun en 2017 y el de Douma en 2018, y confirmó que esos materiales formaron parte de las pruebas técnicas empleadas para determinar responsabilidades.
Amnistía Internacional señaló reiteradamente en sus informes que los ataques mediáticos y sobre el terreno dirigidos contra los voluntarios de la Defensa Civil Siria formaban parte de campañas deliberadas de desprestigio.
Por su parte, Human Rights Watch confirmó en sus informes que los ataques contra centros de la Defensa Civil constituyen una clara violación del derecho internacional humanitario.
Asimismo, consideró que las grabaciones realizadas por paramédicos y rescatistas que documentaban bombardeos indiscriminados contra civiles podían constituir pruebas primarias utilizables en investigaciones.
Las Naciones Unidas, a través de sus agencias humanitarias, continuaron cooperando con la Defensa Civil Siria. Sus informes destacaron además el papel de la organización en la documentación de los ataques, contribuyendo a contrarrestar los intentos de desacreditar su labor.
Campañas de desinformación
Tras cada ataque químico, e incluso antes, la maquinaria propagandística del antiguo régimen difundía información engañosa que afirmaba que la Defensa Civil Siria había fabricado estos ataques o preparado materiales tóxicos para simular atentados con el fin de incriminar al régimen.
Estas campañas de desinformación se repitieron tras las masacres perpetradas por el antiguo régimen en Khan Sheikhoun en 2017 y en Douma en 2018.
Sin embargo, las investigaciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) demostraron de forma concluyente, basándose en muestras y documentación de campo, la responsabilidad del antiguo régimen en el uso de sustancias tóxicas en ambos incidentes.
Además, la OPAQ refutó así las narrativas que intentaban negar los ataques o sembrar dudas sobre los perpetradores.
Además, un informe de investigación de The Guardian en 2017 reveló que la red de propaganda que promovía las campañas de desprestigio contra la Defensa Civil Siria operaba a través de cuentas falsas y plataformas en línea para difundir millones de mensajes engañosos.
Ataques directos
Las campañas de desprestigio no se limitaron al ámbito digital, sino que se extendieron a los voluntarios de la Defensa Civil Siria en el terreno mediante la conocida táctica del “doble ataque”. El antiguo régimen bombardeaba primero una zona y luego la volvía a bombardear cuando llegaban los equipos de rescate.
Organizaciones internacionales, como la Agencia Internacional de Socorro de la ONU (IRIN), así como la propia Defensa Civil Siria, documentaron el asesinato de más de 300 de sus voluntarios mientras desempeñaban sus funciones. Esto fue consecuencia de los ataques directos contra sus centros y vehículos, con el objetivo de obstaculizar las labores de documentación.
Amplio historial de rescates
Según datos del Ministerio de Situaciones de Emergencia, la Defensa Civil Siria ha rescatado a 128.000 civiles desde su creación. Durante el terremoto de febrero de 2023, desempeñó un papel fundamental al dar voz a las personas afectadas.
Los bombardeos del antiguo régimen contra ciudades del noroeste de Siria durante el terremoto aumentaron la presión operativa sobre los voluntarios de la organización. Los equipos se vieron obligados a dividir sus ya limitados recursos humanos y logísticos entre el rescate de las víctimas del terremoto y la respuesta a los efectos de los nuevos bombardeos.
Transformación institucional después de 2025
En junio de 2025, la Defensa Civil Siria entró en una nueva fase tras su integración oficial en el Ministerio de Situaciones de Emergencia y Gestión de Desastres.
El Ministerio puso en marcha ejercicios de entrenamiento conjuntos con organizaciones de defensa civil de varios países, entre ellos Francia, Qatar, Arabia Saudita y Jordania, para mejorar la capacidad de respuesta de las operaciones humanitarias y comunitarias.
Como resultado, la organización pasó a formar parte del sistema nacional de gestión de desastres y su labor se centró en la respuesta a desastres naturales, incendios y deslizamientos de tierra, en lugar de responder a bombardeos.
Por ejemplo, los equipos de la organización respondieron a los incendios en la costa siria durante el verano de 2025, trabajando sin descanso con el apoyo de equipos internacionales para extinguir las llamas.
La organización y sus emblemáticos “Cascos Blancos” se han convertido en parte de la identidad nacional asociada a las operaciones de rescate y en un componente de la memoria colectiva de los sirios, representando un modelo para los equipos de respuesta a emergencias que operan en entornos de alto riesgo.
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