Damasco, 21 ago (SANA) Los sobrevivientes y familiares de las víctimas del ataque químico perpetrado hace 13 años en la región de Guta, en Damasco, continúan padeciendo secuelas psicológicas, sociales y de salud, afirmó hoy la Red Siria de Derechos Humanos.
En un informe difundido con motivo del aniversario del ataque del 21 de agosto de 2013, la organización señaló que entre las consecuencias figuran enfermedades crónicas, trastornos psicológicos, pérdida del sustento familiar y efectos prolongados del desplazamiento forzado.
Según el documento, el ataque con gas sarín alcanzó zonas de Guta Oriental y Occidental, incluida Moadamiyah al-Sham, mediante cuatro bombardeos químicos simultáneos contra áreas pobladas por civiles.
La red aseguró que 1.144 personas murieron y unas 5.935 resultaron heridas.
Diez misiles con gas sarín
El informe indicó que en el ataque fueron utilizados al menos 10 misiles, cada uno con una carga estimada de unos 200 litros de gas sarín.
De acuerdo con la organización, los proyectiles fueron lanzados después de la medianoche, en condiciones meteorológicas que favorecieron la concentración del gas cerca del suelo, lo que incrementó el número de víctimas entre personas que dormían.
La red recordó además que las zonas afectadas se encontraban sometidas a un fuerte asedio, lo que dificultó el acceso de los residentes a suministros médicos y humanitarios.
El documento señaló que la misión de investigación de Naciones Unidas confirmó posteriormente el uso generalizado de misiles tierra-tierra cargados con gas sarín contra civiles.
Según la Red Siria de Derechos Humanos, las víctimas de Guta representan alrededor del 76 % del total de fallecidos por ataques químicos que atribuye a las fuerzas del anterior Gobierno entre 2012 y 2019.
Reclamo de justicia transicional
La organización sostuvo que las pruebas acumuladas y las conclusiones de mecanismos internacionales contienen elementos que podrían encuadrarse en crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra conforme al Estatuto de Roma.
Entre sus recomendaciones, pidió al Gobierno sirio mantener una cooperación plena con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), facilitar el acceso a sitios, archivos y personas vinculadas con el antiguo programa químico y preservar las pruebas mediante cadenas de custodia documentadas.
También reclamó incorporar el expediente de los ataques químicos a los mecanismos de justicia transicional y declarar el 21 de agosto como día nacional de conmemoración de las víctimas.
La red instó asimismo a desarrollar programas permanentes de tratamiento, rehabilitación y apoyo psicosocial para los sobrevivientes y familiares.
El informe pidió además a la OPAQ y a los Estados Parte mantener el trabajo de campo en Siria y reforzar la coordinación con los mecanismos internacionales de investigación.
La organización recordó que, tras el ataque de Guta, inspectores de Naciones Unidas recogieron muestras que confirmaron el uso de gas sarín, mientras el Consejo de Seguridad adoptó en septiembre de 2013 la Resolución 2118 sobre el desmantelamiento del arsenal químico sirio bajo supervisión internacional.
Las actuales autoridades sirias afirman que trabajan para investigar y procesar a antiguos oficiales y funcionarios presuntamente vinculados con el programa de armas químicas y con su empleo contra la población civil.
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