Damasco, 19 ago (SANA) Desde su liberación en diciembre del 2024, Siria trabaja para redefinir su posición en los escenarios regional e internacional, mediante una política exterior sustentada en la soberanía nacional y el equilibrio de intereses, lejos tanto del distanciamiento como de la sumisión a cualquier parte.
La relación con Rusia constituye uno de los ejemplos más claros de esa política, pues el Estado sirio la reorganizó con el propósito de fortalecer su capacidad de decisión soberana dentro del territorio nacional y redefinir la naturaleza de la cooperación bilateral sobre la base de intereses comunes.
En ese contexto, y tras aproximadamente 18 meses de intensas negociaciones y conversaciones, Damasco y Moscú alcanzaron el 9 de agosto un memorando de entendimiento para reorganizar la presencia rusa en la costa siria.
El documento estipula que Siria recuperará el control de las instalaciones civiles, principalmente la base aérea de Hmeimim y el cuarto muelle comercial del puerto de Tartus, mientras las instalaciones militares serán reorganizadas y pasarán de bases militares a centros conjuntos de entrenamiento y rehabilitación, conforme a nuevos acuerdos.
El entendimiento preserva los intereses mutuos de Damasco y Moscú y establece un plazo de tres meses para completar el proceso de transferencia, tras el cual entrarán en vigor los nuevos acuerdos.
Estos compromisos adquieren especial relevancia por la ubicación estratégica de las instalaciones comprendidas. Desde la intervención militar rusa en apoyo al depuesto régimen en 2015, la base aérea de Hmeimim funcionó como un importante centro para las operaciones aéreas rusas en Siria, mientras el puerto de Tartus proporcionó a Moscú un enclave vital en el Mediterráneo.
La trascendencia del acuerdo supera la mera reorganización del estatus de esas instalaciones estratégicas y alcanza también el ámbito político. La relación entre Damasco y Moscú transita de acuerdos condicionados por las circunstancias de la etapa anterior hacia un nuevo marco mediante el cual Siria busca consolidar su soberanía y establecer una cooperación basada en intereses mutuos.
Una nueva alianza
La cooperación entre Damasco y Moscú se remonta a 1944 y atravesó diversas etapas durante las décadas posteriores. Sin embargo, el antiguo régimen utilizó esas relaciones en función de sus intereses particulares, algo que se hizo especialmente evidente con la intervención militar rusa en su apoyo en 2015 y la posterior expansión de la presencia rusa en instalaciones estratégicas sirias, en particular en la costa.
Tras la liberación, Damasco comenzó a revisar la naturaleza de esa presencia y los acuerdos vinculados a ella, como parte de los esfuerzos dirigidos a reconstruir la relación con Moscú.
La actual reorganización de la presencia rusa se inscribe en ese contexto y representa el tránsito desde los acuerdos ligados a las circunstancias de la etapa anterior hacia una nueva fórmula en la cual el Estado sirio determina la naturaleza y los ámbitos de cooperación de acuerdo con sus intereses nacionales.
Dmitry Prige, analista e investigador de asuntos políticos rusos, declaró a SANA que el acuerdo constituye un punto de inflexión significativo en la historia de las relaciones sirio-rusas.
A su juicio, refleja el paso de acuerdos asociados a circunstancias excepcionales durante los años de guerra hacia una relación más equilibrada, basada en la negociación, el diálogo, el respeto a la soberanía y los intereses mutuos.
Prige señaló que Damasco gestiona ahora sus relaciones exteriores desde una posición de decisión soberana, al determinar la naturaleza de sus alianzas y las áreas de cooperación acordes con sus intereses.
Un camino de negociación para redefinir la relación
La nueva fórmula de las relaciones entre Damasco y Moscú no surgió de manera sencilla, sino como resultado de un proceso de negociación iniciado el 29 de enero de 2025, cuando el presidente Ahmad al-Sharaa recibió a una delegación rusa encabezada por el enviado especial del presidente ruso para Oriente Medio, Mikhail Bogdanov.
En aquella ocasión, el presidente al-Sharaa subrayó que el restablecimiento de las relaciones debía abordar los errores del pasado, respetar la voluntad del pueblo sirio y servir a sus intereses.
Posteriormente, en febrero, tuvo lugar una conversación telefónica entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el presidente al-Sharaa, durante la cual Moscú expresó su disposición a reconsiderar los acuerdos firmados con el régimen anterior.
El diálogo continuó con la visita del ministro de Asuntos Exteriores, Asaad Hassan al-Shaibani, a Moscú en julio de 2025, seguida por dos visitas del presidente al-Sharaa a la capital rusa, en octubre del mismo año y enero de 2026.
Las conversaciones prosiguieron con la llegada a Damasco, el 4 de febrero, de una delegación rusa de alto nivel para abordar la presencia militar rusa y las perspectivas de cooperación militar y económica entre ambos países, proceso que culminó con la firma del memorando de entendimiento el 9 de agosto.
La continuidad de las negociaciones durante más de un año y medio refleja la inclinación de Damasco por reorganizar la relación en lugar de romperla, sin conservar los acuerdos anteriores en su forma original, lo cual abre la puerta a un nuevo modelo de cooperación bilateral.
Una política exterior multidireccional
La reorientación de las relaciones con Moscú forma parte de la trayectoria general de la política exterior siria desde la liberación.
Esa política se sustenta en la diversificación de alianzas y la apertura al mundo árabe, Estados Unidos y los países occidentales, mientras mantiene canales de cooperación con otras potencias internacionales.
El objetivo consiste en construir una red de relaciones que no se base en la confrontación entre potencias internacionales, sino en la definición de ámbitos de cooperación con cada parte conforme a los intereses nacionales y las necesidades de reconstrucción y estabilidad.
Los resultados de esa política se reflejaron en el creciente apoyo internacional a los esfuerzos de reconstrucción y estabilización.
Coincidiendo con el primer aniversario de la liberación, representantes de los 15 Estados miembros del Consejo de Seguridad visitaron Siria, en la primera visita de este tipo desde la creación de ese órgano en 1945.
En aquel momento, el representante permanente de Siria ante las Naciones Unidas, Ibrahim Alabi, calificó la visita de hito histórico y consideró que evidenciaba un cambio en la postura internacional, al pasar de la división respecto a Siria a la unidad en su apoyo.
em/fm