Damasco, 7 ago (SANA) La histórica Ciudadela de Damasco se convirtió en escenario de espectáculos, teatro, música, danza y actividades infantiles con la inauguración en la capital siria del Festival Familiar de Verano de Siria 2026, una iniciativa del Ministerio de Cultura que busca acercar la oferta cultural a públicos de distintas edades.
La cita, que congregó a numerosas familias, niños y representantes institucionales, forma parte de un programa itinerante que comenzó el pasado 30 de julio en Idlib y continuó después en Latakia, donde las actividades arrancaron el 4 de agosto en el parque Al-Arouba.
Tras su llegada a Damasco, el festival continuará posteriormente por otras gobernaciones del país, con el objetivo declarado de ampliar el acceso a actividades culturales y de entretenimiento y favorecer una distribución territorial más equilibrada de este tipo de iniciativas.
Durante su primera jornada en la capital, la programación combinó espectáculos artísticos, concursos, propuestas educativas, actividades interactivas y premios dirigidos especialmente a familias y menores.
La organización planteó el recinto como un espacio de encuentro entre conocimiento y entretenimiento, en el que los más jóvenes pudieran experimentar, descubrir nuevas disciplinas y participar en actividades culturales en un entorno abierto.

La cultura como punto de encuentro
Durante la inauguración, el ministro sirio de Cultura, Mohammed Yassin Al-Saleh, defendió la cultura como uno de los principales puentes capaces de reunir a los sirios en torno a una historia común.
El responsable explicó que el festival fue concebido como un espacio familiar en el que conviven el arte, la educación, la ciencia, el deporte, la artesanía y los libros.
La elección de la Ciudadela de Damasco, uno de los principales monumentos históricos de la capital, responde también al propósito de dar nuevos usos culturales a los espacios patrimoniales y convertirlos en lugares vivos de conocimiento y creación.
Al-Saleh subrayó además la importancia de preservar el recinto y sus instalaciones y recordó que la cultura no se limita a las expresiones artísticas, sino que también se manifiesta en el comportamiento y en el respeto por los espacios públicos.
Los niños, protagonistas del festival
La infancia ocupa un lugar destacado en la programación.
El presidente de la Organización Mundial para la Protección de la Infancia, Abdul Aziz Saud Al-Subaie, destacó durante la ceremonia que la celebración de actividades infantiles en un espacio histórico como la Ciudadela simboliza la capacidad de una sociedad para reconstruir esperanza después de años marcados por conflictos y dificultades.
En su intervención recordó la historia de Ali Muhammad, un niño sirio cuyas palabras sobre el sufrimiento vivido durante años anteriores alcanzaron una amplia difusión y que ahora, convertido en joven, participa en iniciativas relacionadas con la defensa de los derechos de la infancia.

Al-Subaie anunció la concesión a Muhammad del Premio Embajador de la Infancia a la Excelencia, en reconocimiento a su participación en actividades de protección de los menores y representación de la infancia siria en encuentros internacionales.
Marionetas y patrimonio damasceno
Una de las propuestas que más directamente involucró al público infantil fue el espectáculo del Teatro de Marionetas Tarqaji.
La representación reunió escenas musicales y teatrales inspiradas en el patrimonio de Damasco e interpretadas por alumnos de la Escuela de Habilidades Modernas.
La narración, la música y la interacción con el público se combinaron con mensajes educativos sencillos, en una propuesta diseñada para acercar elementos de la tradición local a los niños mediante el juego y el espectáculo.
También participó el Teatro de Danza Khata, que presentó distintas coreografías basadas en expresiones del folclore sirio.
Los números combinaron música, movimientos escénicos y vestimentas tradicionales de distintas regiones del país y mostraron parte de la diversidad cultural que caracteriza al patrimonio sirio.
Cantos religiosos en la Ciudadela
La programación nocturna incluyó una actuación del Conjunto Marashli, especializado en cantos religiosos y repertorios tradicionales.
La formación interpretó una selección de muwashahat, composiciones poéticas y musicales vinculadas históricamente a la tradición andalusí y oriental, junto con himnos y alabanzas de carácter espiritual.
Las voces del conjunto y los ritmos orientales añadieron un componente más solemne a una jornada dominada por el carácter familiar y festivo.
El programa de apertura se completó con concursos de preguntas, actividades participativas y entrega de premios, que permitieron una interacción directa entre artistas, organizadores y visitantes.
El Festival Familiar de Verano de Siria 2026 permanecerá en la Ciudadela de Damasco hasta el próximo 21 de agosto, con una programación de espectáculos, propuestas artísticas, actividades patrimoniales y espacios especialmente diseñados para niños y familias.
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