Damasco, 15 mar (SANA) La inflación en Siria constituye hoy uno de los principales desafíos económicos en la etapa de recuperación, tras años de políticas económicas fallidas aplicadas por el régimen derrocado de Al-Assad.
El aumento de los precios, que pesa sobre la población, ya no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de profundas distorsiones estructurales, la caída de la producción y las presiones fiscales y monetarias acumuladas durante más de una década de aislamiento económico.
El economista Mohammad Kousa explicó a SANA que comprender la trayectoria de la inflación en Siria requiere analizarla en su contexto histórico durante las últimas dos décadas, en las que la economía atravesó tres etapas principales que reflejan las transformaciones experimentadas por el país.
Primera etapa: antes de 2011
La economía siria se caracterizaba por un grado de estabilidad relativa, con tasas de inflación anuales que oscilaban entre el 5 por ciento y el 7 por ciento. Durante ese período, la economía dependía de diversas fuentes de ingresos, entre ellas el turismo, la agricultura y el petróleo, además de las remesas de los sirios en el exterior y de un sistema de subsidios estatales que contribuía a mantener la estabilidad de los precios de numerosos productos básicos.
Kousa indicó que esta estabilidad ocultaba desequilibrios estructurales en la economía, entre ellos la expansión de la corrupción administrativa y financiera y la baja productividad del sector industrial. Además, gran parte de las actividades industriales tenía un carácter principalmente de ensamblaje, más que de industrias de transformación avanzadas, lo que acercaba el modelo económico a uno basado en la gestión estatal y los subsidios más que en la productividad y la eficiencia económica.
Segunda etapa: entre 2011 y 2024
Durante esta fase, la economía siria experimentó un amplio deterioro debido a las grandes pérdidas sufridas por los sectores productivos y la infraestructura, así como a la pérdida de una parte significativa de los recursos petroleros. También se vieron gravemente afectados los sectores agrícola e industrial.
Estas transformaciones se reflejaron directamente en los precios y el tipo de cambio. El nivel general de precios aumentó aproximadamente 170 veces en comparación con el período anterior a 2011, mientras que la libra siria se depreció frente al dólar cerca de 300 veces.
Según Kousa, estos profundos cambios económicos provocaron un aumento del desempleo y una expansión de la pobreza que llegó a afectar a cerca del 90 por ciento de la población, lo que convirtió a la inflación en uno de los principales desafíos económicos del país durante ese período.
Tercera etapa: tras la caída del régimen
Tras la victoria de la Revolución Siria, los indicadores de precios comenzaron a mostrar una desaceleración relativa en el ritmo de la inflación en comparación con los años de mayor presión inflacionaria. Los niveles de precios se redujeron inicialmente a unas 118 veces respecto al período base, antes de descender a cerca de 100 veces a mediados de 2025 y posteriormente hasta cerca de 89 veces a finales del mismo año.
Kousa considera que estos indicadores reflejan el inicio de una mejora relativa en el entorno económico, aunque advierte que ello no significa que la economía haya superado plenamente los desafíos.
La estabilidad de los precios, señala, sigue dependiendo de la capacidad del Estado para aplicar reformas institucionales profundas, que incluyan la lucha contra la corrupción, el refuerzo de la transparencia y la incorporación de especialistas económicos cualificados.
Cómo afrontar la inflación
El analista económico Muhannad Al-Zanbarakji señaló que la lucha contra la inflación requiere una serie de medidas, entre ellas la reforma de las finanzas públicas y la reducción gradual de la dependencia del financiamiento del déficit mediante la ampliación de la base tributaria efectiva y la integración de parte de la economía informal en el sistema económico oficial.
Asimismo, destacó la necesidad de reorientar el gasto público hacia la inversión en sectores productivos y en infraestructura, con el fin de fortalecer la capacidad productiva de la economía y reducir las presiones inflacionarias a medio plazo.
Los expertos coinciden en que lograr una estabilidad sostenible de los precios en Siria está estrechamente vinculado a la creación de un entorno institucional estable que permita impulsar la reconstrucción, atraer inversiones y reconstruir las instituciones financieras y monetarias sobre bases profesionales claras.
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