Damasco, 8 mar (SANA) Hoy se cumple el primer aniversario de los intentos de insurrección que tuvo lugar en la costa siria entre el 6 y el 10 de marzo de 2025, considerado uno de los intentos más peligrosos de los remanentes del depuesto régimen para desestabilizar el país tras su caída el 8 de enero de 2024.
Durante esos días, grupos armados integrados por oficiales y miembros vinculados a restos de los aparatos de seguridad y militares del depuesto régimen llevaron a cabo ataques coordinados contra el Ejército Árabe Sirio, fuerzas de seguridad y varias instalaciones civiles.
El objetivo era provocar un amplio caos de seguridad que facilitara la creación de entidades separatistas. Sin embargo, la rápida y contundente respuesta del Estado sirio, junto con la cohesión de la población local en la región costera, contribuyeron a frustrar el plan y restablecer la seguridad en pocos días.
Antecedentes de la rebelión e intentos de incitación
Tras la liberación de Siria, algunos grupos armados vinculados a remanentes del depuesto régimen continuaron operando de forma clandestina en ciertas zonas, especialmente en la costa siria, aprovechando las circunstancias del período de transición y la complejidad del entorno social.
En los meses previos a marzo de 2025, las autoridades detectaron movimientos sospechosos de células vinculadas a estos remanentes en zonas rurales y montañosas, donde intentaban reorganizarse.
El 5 de marzo de 2025, aparecieron señales claras de escalada, a través de campañas de incitación en redes sociales impulsadas por cuentas vinculadas a figuras del depuesto régimen que llamaban abiertamente a la rebelión.
Estas campañas se acompañaron de rumores sobre supuestos secuestros de jóvenes en la costa, que posteriormente se demostraron falsos, formando parte de una campaña de desinformación destinada a sembrar miedo y confundir a las instituciones de seguridad antes del inicio de los ataques.
Inicio de los ataques armados
La noche del 6 de marzo de 2025, los grupos armados lanzaron ataques simultáneos contra puestos de control del ejército, patrullas de seguridad y sedes de seguridad en varias zonas de la costa, aprovechando el factor sorpresa y las emboscadas.
El primer ataque comenzó con una emboscada al este de Jableh, tras una falsa llamada de auxilio, y en pocas horas se produjeron otros ataques en distintos puntos.
En poco tiempo, los grupos armados cerraron la autopista internacional M1 entre Homs y Latakia, así como la M4 entre Alepo y Latakia, instalando emboscadas con ametralladoras pesadas y proyectiles, lo que provocó la muerte de decenas de soldados y miembros de las fuerzas de seguridad.
Además, colocaron artefactos explosivos en las carreteras, lo que causó heridos entre civiles y paralizó el tráfico en varias zonas.
Asedio a los cuarteles y bloqueo de suministros
Esa misma noche, los ataques se ampliaron para incluir cuarteles y sedes militares en las zonas rurales de Latakia y Tartús. Los grupos armados intentaron rodear unidades militares dentro de sus instalaciones e impedir la llegada de refuerzos y suministros, lo que obligó a las fuerzas sitiadas a librar intensos enfrentamientos en condiciones desiguales para romper el cerco y recuperar el control de los accesos hacia sus posiciones. Durante estos combates, los atacantes sufrieron importantes pérdidas.
Los grupos insurgentes recurrieron a diversos métodos propios de la guerra de guerrillas y a prácticas que constituyen crímenes de guerra, con el objetivo de causar el mayor número posible de víctimas tanto entre las fuerzas de seguridad como entre la población civil.
Entre las tácticas documentadas por las investigaciones destacan:
- Atraer a las fuerzas de seguridad a emboscadas: algunos grupos llamaban a las autoridades solicitando ayuda con el pretexto de supuestos incidentes o ataques. Cuando las patrullas acudían al lugar, eran atacadas en emboscadas preparadas previamente, lo que provocó la muerte de decenas de agentes.
- Colocación de artefactos explosivos: se instalaron bombas en varias carreteras principales y secundarias de la costa siria, dirigidas contra vehículos militares, de seguridad y también civiles, causando víctimas y grandes daños materiales.
- Disparos indiscriminados: los grupos insurgentes realizaron tiroteos intensos y aleatorios en barrios residenciales de Latakia, Jableh, Baniyas y Tartús, así como en carreteras públicas, con el objetivo de sembrar el pánico entre la población. También llevaron a cabo secuestros de autobuses y vehículos que transportaban empleados y periodistas.
Respuesta militar y recuperación del control
Tras el inicio de los ataques, el mando sirio anunció la adopción de medidas urgentes para contener la rebelión, y unidades del Ejército Árabe Sirio y de las fuerzas de seguridad se movilizaron rápidamente hacia las zonas donde se habían producido los ataques.
Durante los días 8 y 9 de marzo, las fuerzas armadas llevaron a cabo operaciones específicas que permitieron desmantelar un gran número de células armadas, detener a decenas de implicados y confiscar grandes cantidades de armas, municiones y artefactos explosivos que estaban preparados para ejecutar nuevos ataques.
Para el 10 de marzo, la situación de seguridad comenzó a mejorar gradualmente. Las autoridades reabrieron las carreteras principales y secundarias, mientras que las fuerzas de seguridad reforzaron su despliegue para proteger a la población civil y evitar posibles actos de represalia.
Excesos individuales y formación de una comisión nacional de investigación
Con la llegada de refuerzos militares a la costa, se produjeron algunos excesos individuales contra civiles, derivados del profundo enojo popular tras la muerte de decenas de miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad, y los actos de desprecio hacia los cuerpos de algunos caídos por parte de remanentes del depuesto régimen.
Una fuente de seguridad del Ministerio del Interior reconoció el 8 de marzo de 2025 la existencia de estas violaciones individuales, y aseguró que las autoridades competentes estaban trabajando para detenerlas y responsabilizar a quienes las cometieron.
En una acción que reflejó el compromiso del Estado con la legalidad y la transparencia, la Presidencia de la República emitió el 9 de marzo de 2025 un decreto para crear una comisión nacional independiente encargada de investigar y esclarecer los hechos ocurridos en la costa siria.
La comisión, presidida por el juez Yaser Al-Farhan, recibió el mandato de investigar todos los crímenes y violaciones, recopilar pruebas y testimonios de todas las partes involucradas y determinar responsabilidades de manera precisa.
Resultados de la investigación nacional y balance de víctimas
El 22 de julio de 2025, la Comisión Nacional anunció la conclusión de su trabajo tras cuatro meses de investigaciones de campo y recopilación de pruebas.
La comisión visitó las distintas localidades donde ocurrieron los enfrentamientos, inspeccionó los sitios de los hechos, escuchó a cientos de testigos civiles y militares, y revisó informes forenses y evidencias digitales.
Los resultados confirmaron que lo ocurrido en la costa fue un movimiento organizado y financiado por grupos vinculados a remanentes del depuesto régimen.
La investigación identificó listas con cientos de nombres implicados en la planificación, ejecución y apoyo logístico. Además, la comisión señaló que algunos ataques tenían un carácter vengativo y punitivo, incluyendo ataques directos contra civiles, lo que refleja la naturaleza del plan destinado a desestabilizar la región y generar caos en las instituciones estatales.
El informe reveló que los enfrentamientos causaron la muerte de 238 miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad, algunos de ellos mientras estaban heridos o como prisioneros, y que varios fueron enterrados en fosas comunes.
Entre los civiles, la comisión documentó 1.426 fallecidos, incluyendo 90 mujeres, la mayoría de los cuales murieron fuera del contexto de combates militares.
Asimismo, la comisión registró 20 personas como desaparecidas y remitió a la justicia a 563 posibles acusados, de los cuales 298 fueron identificados por nombre por su participación en violaciones contra civiles.
Resultados de la Comisión de Investigación Internacional
La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria, presidida por Paulo Sérgio Pinheiro, llegó a conclusiones similares a las de la Comisión Nacional siria, y no encontró evidencia de que existiera una política o directriz gubernamental para cometer estos crímenes.
La Comisión elogió la cooperación del gobierno sirio y el acceso completo a las áreas afectadas y a los sitios relacionados con los hechos.
Siria acogió favorablemente el informe internacional. El ministro de Relaciones Exteriores y de los sirios en el extranjero, Asaad Hassan Al-Shaibani, confirmó el compromiso de integrar las recomendaciones del informe en el proceso de construcción institucional y en el fortalecimiento del Estado de derecho en la nueva Siria.
Juicios públicos y persecución de los responsables
En paralelo con ambos informes, las fuerzas de seguridad y la policía militar llevaron a cabo operaciones que permitieron detener a varios líderes de campo de los grupos remanentes y a otros involucrados en los crímenes.
Los detenidos fueron presentados ante la justicia competente, y los juicios públicos comenzaron el 18 de noviembre de 2025 en el Palacio de Justicia de Alepo.
En las primeras sesiones, que contaron con la presencia de medios de comunicación árabes e internacionales, se juzgaron 14 acusados por violaciones cometidas durante los hechos en la costa: 7 detenidos vinculados a remanentes del depuesto régimen y 7 individuos sueltos.
Los juicios demostraron el compromiso del Estado sirio con la justicia, la transparencia y el respeto a la ley, constituyendo un paso importante para fortalecer la confianza en el sistema judicial, garantizar la rendición de cuentas de los responsables de crímenes y violaciones, y establecer que no habrá tolerancia sin importar la afiliación de los culpables.
Campaña de desinformación sistemática
La insurrección armada estuvo acompañada de una amplia campaña mediática en redes sociales, que incluyó difusión de información falsa, videos manipulados y acusaciones que señalaban al Estado de cometer violaciones masivas, con el objetivo de sembrar caos y dañar la imagen de la nueva Siria.
El Ministerio de Información sirio desmintió estas narrativas en un comunicado emitido el 9 de marzo de 2025, y señaló que formaban parte de una campaña de desinformación organizada por cuentas vinculadas al depuesto régimen.
Además, aclaró que algunas de las imágenes y videos difundidos pertenecían a eventos antiguos o a otros países, y que fueron reutilizados con el fin de generar discordia y desestabilizar la región.
Reacciones internacionales
A nivel internacional, la Unión Europea condenó los ataques de los grupos armados leales al depuesto régimen contra las fuerzas de seguridad en la costa siria, y subrayó la necesidad de proteger a los civiles y apoyar las investigaciones independientes.
Asimismo, Estados Unidos condenó los ataques, y señaló que fueron perpetrados por elementos vinculados al depuesto régimen, y pidió responsabilizar a los culpables de todas las violaciones.
Por su parte, Türkiye reafirmó su condena a cualquier acción que amenace la unidad y estabilidad de Siria, mientras que los países del Consejo de Cooperación del Golfo y Jordania también denunciaron los ataques armados contra las fuerzas de seguridad y las instituciones gubernamentales.
Un año después de los sucesos
A un año de esos acontecimientos, la situación se ve con mayor claridad. Los remanentes del depuesto régimen intentaron aprovechar las particularidades de la región costera, su estructura social y su ubicación estratégica para ejecutar una rebelión armada destinada a debilitar al Estado sirio y sumir al país en el caos.
Sin embargo, la rápida respuesta del Ejército Árabe Sirio y de las fuerzas de seguridad, junto con la cohesión de la comunidad local, la creación de una comisión de investigación independiente y la realización de juicios públicos, fueron factores decisivos para frustrar el plan.
De este modo, el Estado sirio logró en pocos días contener uno de los intentos más peligrosos de desestabilización tras la caída del depuesto régimen, haciendo de los sucesos en la costa un hito que reafirma la capacidad de las instituciones y de la sociedad para proteger la seguridad y la paz civil.