Damasco, 14 dic (SANA) La localidad de Beit Jinn, situada a unos 40 kilómetros al noroeste de Damasco, la capital siria, fue blanco de una agresión israelí el día 28 de noviembre último, que dejó un saldo de 13 muertos y más de 25 heridos, en su mayoría civiles.
Pese a la magnitud del ataque, sus habitantes reafirmaron su determinación de permanecer en sus hogares y continuar con su vida cotidiana.
Ataque mortal y enfrentamientos con la fuerza agresora
Según relataron residentes locales, fuerzas militares israelíes atacaron a los pobladores de Beit Jinn, lo que derivó en enfrentamientos directos entre los aldeanos y la fuerza agresora, que finalmente se vio obligada a retirarse del territorio sirio.
Durante una visita de la agencia SANA a la localidad, Qassem Hamada, uno de los pobladores, narró que el bombardeo israelí contra su vivienda causó la muerte de dos de sus hijos, dos nietos y su cuñada.
Añadió que, tras el ataque inicial, un helicóptero abrió fuego con ametralladoras contra la casa, en lo que describió como un intento deliberado de matar a quienes aún permanecían con vida.
“Somos gente sencilla, campesinos, no hacemos daño a nadie. Solo queremos vivir en paz después de largos años de guerra”, afirmó Hamada, quien calificó lo ocurrido como un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad contra civiles que nunca han agredido a nadie.
“Nosotros no atacamos a Israel; ellos vienen aquí a asesinarnos”, subrayó a SANA.
Testimonios de terror y supervivencia
La abuela Fadwa Hassan de 71 años de edad, relató a SANA los momentos de terror vividos durante el ataque. Explicó que se encontraba en la misma casa junto a 25 miembros de su familia, en su mayoría niños, y que se salvaron milagrosamente tras refugiarse en el sótano, mientras un misil impactaba en la vivienda y la destruía por completo.
Pese al miedo y la destrucción, los habitantes de Beit Jinn reiteran su voluntad de no abandonar sus tierras, aun a costa de grandes sacrificios, una determinación que, según afirmaron, contrarresta los objetivos de la política expansionista israelí.

En ese contexto, destacaron que los niños han vuelto a las escuelas, los campesinos a sus campos y los empleados a sus centros de trabajo, como prueba de que la vida continúa pese a la presencia del vecino agresor.
Condena oficial y llamado a la comunidad internacional
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria condenó enérgicamente el ataque brutal y deliberado contra Beit Jinn, al considerarlo un crimen de guerra cometido por las fuerzas de ocupación israelíes.
En un comunicado, la Cancillería advirtió que la persistencia de estos ataques criminales amenaza la seguridad y la estabilidad regionales, y se inscribe en una política sistemática destinada a desestabilizar la situación e imponer una realidad agresiva por la fuerza.
El Ministerio concluyó su declaración reafirmando que Damasco continuará ejerciendo su derecho legítimo a defender su tierra y a su pueblo por todos los medios permitidos por el derecho internacional, y que estos crímenes no harán sino fortalecer su apego a la soberanía nacional y su rechazo a toda forma de ocupación y agresión.
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