Damasco, 13 mar (SANA) Con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entrando en su tercera semana y el estrecho de Ormuz aún cerrado, los mercados mundiales de metales registran fuertes fluctuaciones y alzas récord en el níquel y el aluminio, en medio de advertencias sobre un “shock industrial” que amenaza a sectores como los vehículos eléctricos, la aviación y la electrónica.
Catorce días después del inicio de las operaciones militares el 28 de febrero, las rutas logísticas en el Golfo se han convertido en una zona de operaciones militares, lo que provocó la acumulación de cientos de miles de toneladas de metales en puertos asiáticos y la interrupción de contratos de suministro por miles de millones de dólares, según informes del sector marítimo.
Mercados al borde de la crisis
La escalada militar y los ataques contra buques de carga provocaron la acumulación de cargamentos de níquel y aluminio en puertos de Asia y Australia.
Según la Bolsa de Metales de Londres, el precio del níquel se estabilizó entre 17.200 y 17.700 dólares por tonelada gracias a la abundancia de suministros procedentes de Indonesia, mientras que el aluminio superó los 3.500 dólares por tonelada, su nivel más alto en cuatro años.
“La interrupción del transporte marítimo en el Golfo amenaza las cadenas de suministro de metales esenciales y veremos aumentos de precios que afectarán a la producción industrial en pocas semanas”, declaró el director ejecutivo de la empresa tecnológica estadounidense Nvidia, Jensen Huang, a la cadena CNBC.
China incrementa compras mientras Irán reduce producción
En Beijing, el ministerio de Comercio reveló una medida urgente para adquirir 500 mil toneladas de níquel.
“China está preparada para utilizar sus reservas para enfrentar las perturbaciones del mercado y mantenemos contacto con Indonesia y Rusia para asegurar alternativas”, afirmó la portavoz Xu Jinming .
En contraste, la empresa iraní IRALCO anunció la paralización del 70 por ciento de sus líneas de producción debido a los bombardeos estadounidenses contra sus fundiciones en Arak.
El portavoz Javad Fakhri indicó que los ataques destruyeron tres fundiciones principales y que las pérdidas diarias superan los 15 millones de dólares.
Puertos saturados de cargamentos retenidos
Según un informe de S&P Global, el cierre de rutas marítimas provocó la acumulación de 1,2 millones de toneladas de níquel en los puertos de Jebel Ali y Singapur.
Indonesia, mayor productor mundial de níquel, anunció la suspensión de envíos valorados en 2.500 millones de dólares.
“La guerra ha detenido el 60 por ciento de nuestras exportaciones de níquel y almacenaremos la producción localmente hasta que se reabran las rutas”, declaró la viceprimera ministra indonesia.
En Rusia, el director ejecutivo de Norilsk Nickel, Vladímir Potanin, reveló que “las pérdidas diarias alcanzan los 50 millones de dólares y las rutas alternativas alrededor de África triplican los costos”.
Industrias bajo presión
La industria de baterías y electrónica enfrenta una grave escasez de níquel, que representa el 40 por ciento del costo de los materiales activos en las baterías de litio. Un memorando interno reveló que las fábricas de Tesla en Shanghái detuvieron la producción durante 48 horas por la falta del metal.
“La interrupción en Ormuz amenaza las baterías de los vehículos eléctricos en todo el mundo y veremos un aumento de al menos 15 por ciento en sus precios”, escribió Elon Musk escribió en la plataforma X.
Asimismo, el director ejecutivo de Infineon advirtió que “el aluminio y el níquel son pilares de la industria de chips electrónicos y los retrasos en los suministros significan una desaceleración de la producción de automóviles y productos electrónicos durante meses”.
Rutas alternativas más costosas
Los buques comerciales se vieron obligados a navegar por el Cabo de Buena Esperanza, lo que añade 14 días a los trayectos entre Asia y Europa y aumenta el consumo de combustible en un 40 por ciento, según un informe de Drewry Shipping.
La empresa brasileña Vale, segundo mayor productor de níquel, anunció además la suspensión de envíos valorados en 800 millones de dólares.
Expertos advierten que, si continúan las interrupciones en la navegación, podría producirse una escasez mundial de níquel y aluminio del 20 por ciento durante el próximo trimestre.
Según declaró un analista de Macquarie al diario The Wall Street Journal, “el níquel es clave para las baterías de los vehículos eléctricos y su escasez podría frenar durante años la transición energética global”.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán muestra que los metales estratégicos se han convertido en un poderoso instrumento económico, mientras las industrias mundiales pagan el precio de la interrupción de las rutas marítimas, en un escenario que podría redefinir el mapa del comercio internacional y cuyas consecuencias podrían prolongarse durante los próximos meses.
rr