Nueva York, 31 mar (SANA) La guerra en curso entre Estados Unidos, Israel e Irán podría provocar pérdidas económicas de entre 120 mil millones y 194 mil millones de dólares en la región árabe, equivalentes a entre el 3,7 % y el 6 % de su producto interno bruto (PIB), alertó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En un informe divulgado este martes, el organismo indicó que la prolongación del conflicto por quinta semana consecutiva representa una dura prueba para las trayectorias de desarrollo de los países árabes, con efectos que trascienden las zonas directamente afectadas y alcanzan a múltiples sectores económicos.
Disminuye el crecimiento y aumenta el desempleo
El PNUD prevé un incremento del desempleo de alrededor de 4 puntos porcentuales, lo que implicaría la pérdida de unos 3,6 millones de puestos de trabajo, cifra superior al total de empleos generados en la región durante el año anterior.
El informe destacó, además, la interrupción del transporte marítimo en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo y gas, actualmente en una situación de “cierre efectivo” debido a las tensiones.
Estas perturbaciones podrían multiplicar por cien los costos comerciales, a causa del desvío de rutas y el aumento de los seguros y el transporte, con repercusiones directas en los precios de la energía y las materias primas.
Asimismo, el organismo advirtió sobre riesgos crecientes para la seguridad alimentaria y las cadenas de suministro farmacéutico, en particular en países altamente dependientes de las importaciones.
El impacto varía según el país
De acuerdo con el análisis, los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) podrían registrar pérdidas de entre el 5,2 % y el 8,5 % de su PIB, con la posible desaparición de hasta 3,1 millones de empleos si la escalada continúa.
En contraste, la región del Levante aparece como la más afectada en términos humanitarios, con entre 2,8 y 3,3 millones de personas adicionales en riesgo de caer en la pobreza, lo que representa más del 75 % del aumento total en la región.
El informe subrayó, en este contexto, el deterioro de la situación en el Líbano, donde los sistemas de salud y educación enfrentan una presión creciente, mientras las redes de asistencia tienen dificultades para responder a las necesidades en aumento.
Retroceso en el desarrollo y desafíos monetarios
El PNUD alertó también sobre una posible caída del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de entre el 0,2 % y el 0,4 %, equivalente a la pérdida de hasta un año de avances en desarrollo, lo que evidencia el impacto estructural de la crisis.
En el plano monetario, advirtió sobre presiones crecientes sobre las monedas locales, lo que podría llevar a los bancos centrales a elevar las tasas de interés para contener la inflación, incrementando a su vez la carga de la deuda pública y limitando el financiamiento de servicios esenciales.
El informe documentó igualmente una fuerte afectación en la aviación civil debido al cierre de espacios aéreos y desvíos de vuelos, lo que eleva los costos operativos y afecta al turismo, sector clave para varias economías de la región.
Una nueva formulación de políticas económicas
El PNUD consideró que la crisis constituye una señal de alerta que exige revisar de manera integral las políticas económicas, financieras y sociales en el mundo árabe.
En ese sentido, llamó a fortalecer la cooperación regional, diversificar las economías y desarrollar infraestructuras productivas y cadenas de suministro más resilientes, con el fin de mitigar el impacto de perturbaciones externas.
Según el organismo, la continuidad de la escalada no solo compromete los indicadores económicos inmediatos, sino que redefine las prioridades de desarrollo, obligando a los gobiernos a adoptar estrategias más sostenibles, basadas en la integración económica y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria y energética.
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