Damasco, 13 jul (SANA) En el corazón del casco histórico de la Ciudad Vieja de Damasco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se alza una de las casas damascenas más bellas construidas a finales del período otomano: la Oficina de Anbar, un destacado ejemplo de la arquitectura local del siglo XIX y un edificio estrechamente vinculado a la historia educativa y cultural de Siria.
La inclusión de la Oficina de Anbar en la Lista del Patrimonio del Mundo Islámico de la Organización del Mundo Islámico para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO) marca un nuevo avance en la recuperación de la presencia internacional del patrimonio sirio tras catorce años de ausencia y constituye un renovado reconocimiento de su valor cultural y arquitectónico.
Con motivo de esta inscripción, la sección «Pulso del Patrimonio» de SANA Cultural dedica su espacio a este monumento, incluido entre varios sitios y bienes sirios reconocidos recientemente por la ISESCO.
La medida refuerza los esfuerzos destinados a proteger el patrimonio cultural de Siria y abre nuevas perspectivas de cooperación internacional en los ámbitos de la restauración, la documentación y la preservación de la identidad cultural, debido al valor excepcional de la Oficina de Anbar como testimonio de las distintas etapas de la historia de Damasco.
La directora del Departamento de Antigüedades de Damasco, Nour Kadlam, afirmó a SANA que la inscripción fortalece la posición de la capital siria como uno de los centros históricos más importantes del mundo islámico.
Asimismo, señaló que abre mayores oportunidades de cooperación con instituciones internacionales para documentar y restaurar el sitio, intercambiar conocimientos técnicos e incorporarlo a programas internacionales de promoción del patrimonio islámico y cultural.
La inscripción también puede contribuir a impulsar el turismo cultural y a consolidar la Oficina de Anbar como un punto esencial de la ruta histórica de la Ciudad Vieja de Damasco, que reúne algunos de los sitios arqueológicos y culturales más importantes de la región.
La Oficina de Anbar y su conexión con la Ciudad Vieja de Damasco
Kadlam explicó que la Oficina de Anbar no es únicamente un bello edificio histórico, sino también un testimonio vivo del patrimonio cultural y educativo de Damasco.
El inmueble representa una etapa importante de la historia de una ciudad que, a lo largo de los siglos, se mantuvo como centro de ciencia, conocimiento y creatividad.
Además, forma parte integral del tejido histórico de la Ciudad Vieja y refleja la diversidad cultural que ha caracterizado a Damasco, escenario de la sucesión de numerosas civilizaciones y culturas, sin perder su singular identidad arquitectónica.
Según Kadlam, la inclusión del edificio en la lista de la ISESCO adquiere mayor relevancia por su estrecha vinculación con la Ciudad Vieja de Damasco.
Ubicada en el corazón de su tejido urbano histórico, la Oficina de Anbar es considerada una de las casas damascenas más bellas construidas durante la última etapa del dominio otomano y un testimonio de la diversidad cultural de la ciudad y de su capacidad para conservar su identidad arquitectónica a lo largo del tiempo.
Un faro de conocimiento y cultura
Según la Dirección General de Antigüedades y Museos, el palacio fue construido en la década de 1870 por el comerciante damasceno Yusuf Anbar como una residencia de lujo.
Sin embargo, los elevados costos impidieron la conclusión del proyecto y la propiedad pasó posteriormente al Estado otomano.
A partir de entonces, el edificio cambió de función y se convirtió en una escuela conocida como «Oficina de Anbar», una de las instituciones civiles de enseñanza más importantes del Levante durante el último período otomano.
Por sus aulas pasaron numerosos escritores, pensadores y políticos que desempeñaron un papel destacado en la vida cultural y nacional de Siria y del mundo árabe.
El inmueble también albergó la Escuela Real, una de las instituciones educativas más relevantes de Damasco, que contribuyó a formar generaciones de intelectuales vinculados al renacimiento cultural árabe de comienzos del siglo XX.
De este modo, la Oficina de Anbar se convirtió en una institución educativa que ayudó a formar a destacadas figuras intelectuales, políticas y literarias y pasó a ocupar un lugar central en la memoria del movimiento cultural sirio.
Tras la independencia, el edificio mantuvo su importancia cultural y fue utilizado en distintas etapas como sede de instituciones educativas y culturales.
Posteriormente, la Gobernación de Damasco emprendió su restauración y rehabilitación para transformarlo en un centro cultural destinado a exposiciones, seminarios y actividades intelectuales, preservando así una misión cultural que se extiende desde hace más de un siglo.
Una obra maestra arquitectónica que encarna el arte damasceno
La Oficina de Anbar se distingue por un diseño arquitectónico que combina el estilo tradicional damasceno con refinadas decoraciones otomanas y constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura residencial de Damasco del siglo XIX.
El edificio cuenta con varios patios interiores, cada uno dotado de una piscina de mármol y fuentes, y rodeado de iwanes ornamentados y habitaciones.
Sus paredes y techos están decorados con motivos florales y geométricos elaborados en madera policromada, mármol y piedra ablaq, característica de la arquitectura damascena.
El palacio dispone además de amplios salones de recepción, balcones con vistas a los patios interiores y puertas de madera con incrustaciones de nácar.
También conserva inscripciones y decoraciones árabes e islámicas que reflejan el alto nivel alcanzado por la artesanía tradicional damascena de la época.
Los investigadores de la arquitectura islámica consideran la Oficina de Anbar uno de los edificios damascenos mejor conservados en cuanto a sus elementos originales, lo que la convierte en una referencia importante para estudiar la evolución de la arquitectura civil en el Levante.
Valor arquitectónico, histórico y cultural
La importancia de la Oficina de Anbar reside en la combinación de valores arquitectónicos, históricos y culturales.
El edificio representa uno de los ejemplos más destacados de las grandes casas damascenas y refleja la evolución de la arquitectura local durante el siglo XIX.
Al mismo tiempo, está estrechamente vinculado a la historia de la educación moderna en Siria y conserva la memoria de generaciones de escritores e intelectuales que participaron en el Renacimiento árabe moderno.
Su valor también se manifiesta en las sucesivas transformaciones que experimentó a lo largo de la historia de Damasco: de lujoso palacio residencial a escuela pionera y, posteriormente, a centro cultural dedicado a exposiciones, seminarios y actividades intelectuales.
Esfuerzos continuos para preservar el monumento histórico
Durante las últimas décadas, la Oficina de Anbar ha sido objeto de varios proyectos de restauración y mantenimiento destinados a conservar sus elementos originales.
Los trabajos se realizaron conforme a métodos científicos aplicados a la preservación de edificios históricos, con especial atención al mantenimiento de los materiales tradicionales y de la decoración original.
Estas intervenciones buscan garantizar la sostenibilidad del inmueble y protegerlo como parte inseparable del tejido histórico de la Ciudad Vieja de Damasco.
La Dirección General de Antigüedades y Museos señaló que la conservación de este monumento forma parte de una estrategia nacional destinada a proteger y salvaguardar el patrimonio cultural sirio para las generaciones futuras.
Inscripción en la ISESCO: apoyo a la protección y la documentación
La inclusión de la Oficina de Anbar en la lista de la ISESCO respalda los esfuerzos nacionales para proteger el monumento y conservar sus componentes arquitectónicos y artísticos.
También proporciona un marco más amplio para la cooperación internacional en materia de restauración, documentación e intercambio de conocimientos técnicos.
La inscripción reafirma el valor excepcional del edificio, no solo como ejemplo destacado de la arquitectura damascena, sino también como institución profundamente ligada a la historia de la educación, la cultura y los movimientos intelectuales y nacionales de Siria y del mundo árabe.
Asimismo, devuelve protagonismo internacional a uno de los monumentos más emblemáticos de la Ciudad Vieja de Damasco y lo sitúa nuevamente en el mapa del patrimonio islámico y mundial, en el marco de los esfuerzos dirigidos a promover el patrimonio sirio y destacar su riqueza y diversidad cultural.









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