Damasco, 29 jun (SANA) En un pequeño taller del mercado de artesanías de Hama, el artesano Hassan Hawa trabaja cada día rodeado de plantillas de madera que han pasado de generación en generación durante tres siglos. Con ellas estampa, de forma manual, motivos tradicionales sobre telas de algodón, preservando una técnica que ha sobrevivido al paso del tiempo y a la expansión de la producción industrial.
Un oficio heredado que resiste al tiempo
Hawa, de 59 años, explicó a SANA, con motivo de su participación en el Festival de la Aldea Siria en Damasco, que es “la última persona en Siria que continúa practicando el estampado manual con plantillas de madera”.

Añadió que aprendió el oficio desde los siete años y que lleva más de cinco décadas dedicado a perfeccionarlo, al punto de considerarlo “una identidad y una misión antes que una profesión”.
Un proceso artesanal basado en la tradición
El proceso de elaboración comienza con la fabricación de los moldes de madera, elaborados con madera de peral por su resistencia. Sobre ellos se dibujan y tallan a mano los diseños tradicionales que luego se utilizan para estampar las telas.

Las piezas textiles se elaboran con algodón natural, mientras que los tintes se preparan de forma artesanal a partir de elementos vegetales como cáscaras de nuez y granada, raíces de plantas, pétalos de rosa, azafrán o savia de higuera. Estos materiales se someten a procesos de molienda, cocción y fermentación para obtener los colores deseados, que posteriormente se fijan con almidón natural.
Entre la supervivencia económica y la preservación cultural
Aunque su taller produce manteles, colchas, cojines y prendas tradicionales como chales o galabiyas, Hawa reconoce que la actividad no resulta económicamente suficiente, lo que ha llevado a muchos artesanos a abandonar el oficio.
El artesano afirma que, pese a su participación en exposiciones nacionales e internacionales, la supervivencia de esta técnica requiere mayor apoyo institucional. En este sentido, pide a las autoridades sirias impulsar la promoción de la artesanía tradicional y ofrecer respaldo material y logístico a los artesanos.
Actualmente, gran parte de su clientela procede del turismo extranjero, mientras que la demanda local ha disminuido ante la competencia de productos industriales y la caída del poder adquisitivo.
Hawa conserva aún plantillas con más de 40 años de antigüedad heredadas de su familia y resume su labor como un puente entre pasado y presente: “No es solo un oficio, es una identidad, una herencia y una autenticidad”.




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