Idlib, 21 jun (SANA) En las colinas de Jabal Al-Zawieh, al sur de la provincia siria de Idlib, las ruinas de Al-Rueha continúan narrando una historia de prosperidad que se remonta a más de quince siglos. Iglesias, santuarios, viviendas y edificios de piedra conservan la memoria de una comunidad que floreció gracias a la agricultura y al comercio en una de las rutas más importantes del norte de Siria.
Integrada en el conjunto de los llamados “Pueblos Antiguos del Norte de Siria”, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2011, Al-Rueha constituye uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura rural bizantina y un testimonio excepcional del desarrollo económico y social que experimentó esta región durante la Antigüedad tardía.
Un pueblo en la meseta
Situada en el sector nororiental de Jabal Al-Zawieh, cerca de la localidad de Sarja y a unos 15 kilómetros al norte de Maarat al-Numan, Al-Rueha fue edificada sobre una meseta elevada que domina las llanuras agrícolas circundantes.
El director del Museo de Idlib, Hassan Al-Ismail, explica que la ubicación estratégica del asentamiento, separado por profundos valles de otros enclaves arqueológicos cercanos, favoreció su desarrollo y permitió la conservación de buena parte de sus estructuras originales.
Construida principalmente con piedra caliza local, la localidad conserva calles, edificios y restos monumentales que permiten apreciar con claridad las características arquitectónicas predominantes entre los siglos V y VI de nuestra era.
Además, algunos sectores del yacimiento presentan vestigios que podrían remontarse a la época romana. Según los especialistas, determinados elementos constructivos y decorativos difieren de los observados en las edificaciones bizantinas posteriores, lo que apunta a la existencia de un asentamiento anterior cuya naturaleza aún requiere nuevas investigaciones arqueológicas.
Un puesto comercial y de caravanas
Los estudios realizados por el arqueólogo francés Georges Tchalenko revelaron la existencia de una planificación urbana avanzada para la época, visible en la disposición de edificios públicos y estructuras económicas.
Entre los hallazgos más destacados figura un pórtico de dos plantas situado en el centro de la localidad, que los investigadores consideran pudo funcionar como mercado o centro de intercambio comercial para los habitantes de la zona.
La presencia de grandes propietarios agrícolas durante los siglos V y VI también quedó reflejada en la arquitectura local. Numerosas edificaciones destacan por sus dimensiones y por la solidez de sus muros, superiores a los de otros asentamientos cercanos.
Según el historiador Mustafa Sammak, especializado en la historia de Jabal Al-Zawieh, Al-Rueha ocupó una posición estratégica en la ruta comercial que unía Antioquía con el interior de Siria, convirtiéndose en una parada habitual para caravanas y comerciantes.
El investigador señala que la localidad contaba con un amplio mercado rodeado de columnas ornamentadas, además de villas y residencias que evidencian el elevado nivel económico alcanzado por sus habitantes. La agricultura, especialmente el cultivo y comercio del aceite de oliva, constituyó uno de los pilares fundamentales de esa prosperidad.
Las ruinas permiten hoy reconstruir la vida cotidiana de una comunidad que se benefició del intenso tránsito comercial y de la riqueza agrícola que caracterizaron a la región durante siglos.
La Iglesia de Bizos y la memoria del lugar
Entre los monumentos más destacados de Al-Rueha sobresale la Iglesia de Bizos, considerada una de las construcciones religiosas más importantes de Jabal Al-Zawieh.
Edificada siguiendo el modelo basilical característico de la arquitectura paleocristiana, la iglesia conserva parte de sus elementos estructurales originales y constituye una muestra significativa de la expansión del cristianismo en la región durante la época bizantina.
El enclave alberga asimismo varias tumbas monumentales y santuarios de piedra, entre ellos el conocido Santuario de Bizos, situado al norte del yacimiento. Este edificio se destaca por la calidad de sus elementos decorativos y por la conservación de detalles arquitectónicos que han resistido el paso del tiempo.
Sammak subraya que el santuario posee un valor singular debido a sus ornamentaciones pétreas y a la presencia de sarcófagos que ilustran las prácticas funerarias de la época, aportando información relevante sobre las creencias y costumbres de las comunidades que habitaron la zona.
Actualmente, Al-Rueha sigue siendo uno de los enclaves más representativos de las denominadas Ciudades Olvidadas de Siria. Sus iglesias, viviendas y estructuras económicas reflejan un notable grado de organización social y urbana alcanzado durante los periodos romano tardío y bizantino.
La preservación de este patrimonio constituye un desafío y una responsabilidad compartida, ya que el sitio forma parte de la memoria histórica y cultural siria y representa un testimonio excepcional de una etapa de prosperidad que aún permanece escrita en la piedra de sus monumentos.
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