Damasco, 11 mar (SANA) Con la llegada del mes sagrado del Ramadán, el casco antiguo de Damasco recupera su característico ambiente social y cultural, donde las noches se llenan de vida en callejones, mercados y cafés que reflejan la memoria popular y las tradiciones heredadas de generaciones.
Tradiciones sociales y culturales heredadas
Según el investigador Talib al-Dughaim, las veladas de Ramadán han sido históricamente parte esencial de la vida social damascena. Tras la oración del Tarawih, los habitantes solían prolongar las reuniones hasta el suhur en un ambiente que combinaba espiritualidad con expresiones culturales y populares.
De acuerdo con estudios publicados en la revista Doha, los damascenos frecuentaban grandes mezquitas como la Omeya para participar en reuniones sufíes y presenciar ceremonias de derviches danzantes, antes de trasladarse a cafés y mercados históricos como Al-Hamidiyah y Al-Bazouriyah, especialmente durante las últimas noches del mes y en Laylat al-Qadr.

En esos espacios, la vida nocturna adquiría un carácter colectivo en el que hombres, mujeres y niños compartían actividades sociales que reflejaban la identidad particular del Ramadán en la capital siria.
Cafés de Damasco en las noches de Ramadán
Los cafés tradicionales desempeñaban además un papel cultural destacado. Allí se celebraban veladas de narración oral, recitación religiosa y debates literarios, mientras los asistentes escuchaban epopeyas populares sobre figuras históricas y legendarias como Antarah, Al-Zahir Baybars y Abu Zayd al-Hilali.
El narrador: voz de la memoria damascena
La figura del narrador o hakawati continúa presente en algunos cafés históricos, entre ellos el célebre Café Al-Nawfara, cercano a la Mezquita Omeya, donde aún se relatan historias heroicas que evocan la memoria cultural de la ciudad.
Habitantes del casco antiguo recuerdan esas tradiciones como una parte fundamental de su identidad. Para muchos, las narraciones no eran solo entretenimiento, sino también una forma de transmitir valores como la valentía, la generosidad y la solidaridad.
Reuniones nocturnas y vida comunitaria
Las reuniones nocturnas de Ramadán siguen siendo también un espacio para fortalecer los lazos sociales entre vecinos y familias. En barrios como Sarouja y Al-Midan, los residentes se reúnen en plazas y patios para compartir historias, recuerdos y momentos de convivencia intergeneracional.
Ramadán como identidad cultural de Damasco
A pesar de los cambios sociales y económicos que ha vivido la ciudad en las últimas décadas, muchos damascenos consideran que el espíritu del Ramadán permanece vivo en el casco antiguo, donde las tradiciones continúan transmitiéndose de padres a hijos.
Para los habitantes de la ciudad, las noches de Ramadán en Damasco no son solo un ritual estacional, sino una expresión viva de la identidad cultural de la capital siria, que conecta el pasado con el presente y mantiene viva la memoria colectiva de la ciudad.
r.sh