Damasco, 5 feb (SANA) Entre los estrechos callejones del Antiguo Damasco, el Mercado de Sastres continúa latiendo como uno de los espacios comerciales más emblemáticos de la ciudad, donde la sastrería tradicional y el comercio de telas se entrelazan con una historia centenaria. A pesar de las transformaciones impuestas por el paso del tiempo, el mercado ha logrado preservar su carácter patrimonial, combinando autenticidad artesanal y adaptación a la realidad contemporánea.
Originalmente dedicado a la confección manual y a la labor de los sastres, el mercado ha evolucionado progresivamente hacia la venta de ropa confeccionada, sin perder su identidad histórica ni su atmósfera tradicional, lo que le otorga un lugar singular dentro del tejido urbano y cultural damasceno.
Un destino para los amantes de la artesanía tradicional
La artesana Wafaa Adwan, especializada en productos del patrimonio palestino, afirmó que desde hace más de tres décadas visita el mercado de forma regular para adquirir materiales de bordado y costura. Destacó que la diversidad y calidad de los insumos disponibles convierten al Mercado de Sastres en un pilar esencial de su trabajo artesanal.
Adwan subrayó además que el ambiente tradicional del lugar ofrece a los visitantes una experiencia única, difícil de encontrar en los mercados modernos, donde el valor simbólico y humano suele verse desplazado por la producción masiva.
Por su parte, el comerciante de telas Youssef al-Halabi explicó que, si bien la demanda de bordados realizados a mano ha disminuido con el auge de la confección industrial, los productos artesanales continúan teniendo una importante aceptación en mercados externos como Irak, Libia y los países del Golfo.

Al-Halabi señaló que el mercado le proporciona todos los hilos y materias primas necesarios para su oficio, lo que lo motiva a visitarlo con frecuencia, manteniendo así una relación directa con su tradición profesional.
Uno de los mercados más antiguos de Damasco
El investigador especializado en patrimonio Mazen Stout explicó a SANA que el Mercado de Sastres figura entre los más antiguos de Damasco, con orígenes que se remontan a la época mameluca, cuando era conocido como Souq al-Khawasin (Mercado de la Élite).
Indicó que durante el período otomano, en el siglo XVI, el mercado se transformó en un centro especializado en la venta de telas, atrayendo a numerosos sastres que ejercían allí su oficio, lo que dio lugar a su denominación actual como Souq al-Khayatin (Mercado de Sastres).
Stout recordó que el mercado llegó a ser conocido como el “Padre de los Mercados de Damasco”, debido a las múltiples ramificaciones que originaron mercados independientes, algunos de los cuales desaparecieron con el tiempo, como el Mercado de Qabbani.
Históricamente, el lugar fue famoso por la comercialización de brocados, tejidos aghabani y fieltros ingleses, así como por la destreza de sus sastres en la confección de la vestimenta tradicional árabe, antes de la generalización de la ropa confeccionada.

En la actualidad, el mercado alberga tiendas especializadas en hilos de seda y lana, artículos de costura femenina, bolsos y ropa tradicional confeccionada. Aunque varias artesanías tradicionales aún subsisten, su número ha disminuido de manera gradual.
Transformaciones y valor patrimonial
Stout señaló que el mercado ha experimentado diversas transformaciones arquitectónicas y comerciales a lo largo del tiempo, entre ellas la instalación del techo de hierro piramidal, conectado con el del Mercado de Midhat Pasha. Esta estructura ha contribuido a proteger el espacio, mejorar su entorno y facilitar la aparición de nuevas actividades comerciales, sin alterar el carácter patrimonial general del lugar.
Ubicado entre el Mercado de Midhat Pasha y el Mercado de la Seda, al este del barrio de al-Hariqa, el Mercado de Sastres alberga además importantes monumentos históricos, como la Gran Madrasa Nuriyya y la tumba del sultán Nur al-Din Zangi, lo que refuerza su valor histórico y arquitectónico.
Hoy, el Mercado de Sastres refleja la evolución comercial e industrial de Damasco, donde la experiencia heredada de los antiguos sastres se adapta a las exigencias de la era moderna. Con su diversidad de actividades, el mercado mantiene vivo un equilibrio singular entre tradición y renovación, preservando la esencia artesanal que forma parte inseparable de la identidad cultural de la ciudad.
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