Damasco, 26 ene (SANA) El incienso ha sido parte integral del patrimonio cultural de las antiguas civilizaciones orientales, portando consigo la fragancia de la historia y significados simbólicos profundos. Su función no se limitaba a aromatizar espacios, sino que también representaba valores sociales y reforzaba la identidad comunitaria.
A lo largo de los siglos, el incienso ha conservado su papel en rituales religiosos y sociales. Fue transportado por caravanas comerciales desde La India hasta el mundo árabe, por lo que se convirtió en un elemento esencial en celebraciones y ceremonias, y contribuyó a la evolución del arte de la perfumería, que fusiona tradición y modernidad.

Incienso: Entre la herencia y los significados simbólicos
El uso del incienso en rituales religiosos y sociales se remonta a miles de años en las civilizaciones orientales. Estudios históricos y arqueológicos, como los publicados en la Enciclopedia Británica, y análisis químicos de artefactos antiguos, confirman su relevancia cultural.
Más que un simple aromatizante, el incienso tenía significados simbólicos profundos: representaba serenidad espiritual, pureza interior y reafirmaba la pertenencia cultural y la identidad comunitaria. Además, era símbolo de generosidad y hospitalidad, reflejando el respeto y la consideración del anfitrión hacia sus invitados, según investigaciones en antropología cultural e historia religiosa reportadas por el Times of India.
La difusión del incienso en el mundo árabe
El comercio ancestral, especialmente el proveniente de India, fue clave en la difusión del incienso en el mundo árabe. Las caravanas permitieron transportar materiales aromáticos y facilitar el intercambio cultural, así se consolidó su uso en rituales sociales y ceremonias religiosas. La UNESCO destaca que este intercambio fortaleció la presencia del incienso en las comunidades locales y lo convirtió en un elemento central de la vida social.

La evolución de la producción de incienso
Con el tiempo, el incienso ha evolucionado en sus formas y presentaciones para adaptarse a los cambios de gustos y demanda. Youssef Al-Omari, propietario de una fábrica especializada, explica que hoy la industria importa varillas de bambú, las recubre con polvo de carbón y las mezcla con perfumes, todo realizado por manos sirias.
Esta modernización ha dado lugar a nuevas formas de incienso, como piramidal, comprimido, varillas y ma’amoul (un tipo de galleta rellena), con aproximadamente 45 fragancias para cada tipo, lo cual refleja la riqueza y diversidad del sector.
La experiencia de los perfumistas y la variedad de sabores
En el histórico mercado de Al-Bazouriya en Damasco, Mohammed Al-Idlibi comenta que la industria aún depende de la experiencia de los maestros perfumistas de Alepo. El incienso se ha convertido en parte esencial de rituales y celebraciones cotidianas, pues ofrece una amplia variedad de fragancias.
Durante el Ramadán, aumenta la demanda de incienso de oud, mientras que los aromas como lavanda son populares por su efecto relajante. Los lugareños prefieren quemadores de madera que retienen la fragancia más tiempo, esto muestra la combinación de tradición y modernidad en Damasco.
El incienso en la vida cotidiana
Anas Al-Omar afirma que el incienso natural es superior al sintético por su fragancia duradera y su efecto psicológico, por lo que se convirtió en un elemento indispensable en su rutina diaria.
El aroma del pasado
El incienso continúa siendo un testimonio del aroma del pasado, presente en los detalles de la vida cotidiana. Su uso combina historia, tradición y memoria, por tanto mantiene vivo un legado cultural que ha atravesado milenios.
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