Alepo, 12 ene (SANA) En el pasado multicapas de la historia de Siria, aunque son pocas las figuras femeninas que orientaron la administración del Estado y la vida cultural, Dayfa Jatun destaca como uno de los ejemplos más notables de estas excepciones.
Dayfa Jatun, que vivió en el siglo XIII, no solo contribuyó de manera duradera a la preservación de la estabilidad política en Alepo, sino también a la institucionalización de la educación y al fortalecimiento de la solidaridad social.
Miembro de la dinastía ayubí, Dayfa Jatun fue hija del sultán al-Adil y esposa del sultán al-Aziz Ghazi, hijo de Saladino, lo que la situó en el centro de los círculos de poder en Alepo.
Esta posición le otorgó no solo una identidad noble, sino también una pesada responsabilidad en una época convulsa. Dayfa Jatun demostró un enfoque de gobierno que combinaba perspicacia política y sensibilidad social.
El período de regencia en Alepo y un gobierno estable
Tras el fallecimiento de su esposo y, posteriormente, de su hijo aún de corta edad, Dayfa Jatun asumió de facto el gobierno de Alepo entre los años 1236 y 1242. Este período coincidió con una etapa en la que persistían los efectos de las cruzadas y las luchas de poder regionales ponían a prueba el equilibrio político de las ciudades.
Las fuentes históricas relatan que, durante este proceso, Dayfa Jatun logró mantener el orden interno de Alepo y gestionó las decisiones militares y administrativas de manera prudente y equilibrada. En la historiografía islámica, su gobierno es valorado como uno de los escasos y exitosos ejemplos de liderazgo femenino ejercido en una época dominada por los hombres.
Una huella duradera en la educación: la Madrasa al-Firdaws
El legado más visible y perdurable de Dayfa Jatun es la Madrasa al-Firdaws (la escuela del paraíso), fundada en Alepo entre los años 1235 y 1236. Esta escuela, que refleja la concepción arquitectónica e intelectual del período ayubí, no fue únicamente una institución donde se impartían jurisprudencia islámica y ciencias religiosas; fue concebida como un centro integral del saber que también ofrecía formación en lengua árabe, literatura y lógica.
Con sus amplios patios, aulas, biblioteca y las facilidades de alojamiento brindadas a los estudiantes, la Madrasa al-Firdaws convirtió a Alepo en un foco educativo regional. Los sabios y alumnos formados allí llevaron el conocimiento al interior de Siria y a Anatolia, contribuyendo al fortalecimiento de la interacción cultural entre ambas regiones.
Solidaridad social y servicios espirituales
Las actividades de Dayfa Jatun no se limitaron al ámbito educativo. El edificio Khanqah al-Farafira que fundó en Alepo asumió, además de su función como centro espiritual, un importante papel de asistencia social.
Esta institución proporcionaba alojamiento y apoyo especialmente a mujeres ancianas y viudas, contribuyendo a que la cultura de la solidaridad en la ciudad se asentara sobre una base institucional.
Teniendo en cuenta el papel de las instituciones benéficas en la vida urbana durante el período ayubí, Khanqah al-Farafira es considerado una manifestación concreta de la concepción de gobierno de Dayfa Jatun, orientada a priorizar las necesidades sociales.
Dayfa Jatun como símbolo histórico
En la historia de Alepo, Dayfa Jatun no es recordada únicamente como una gobernante, sino como la representante de una razón de Estado que integraba educación, cultura y servicio social.
Las instituciones que fundó se convirtieron, durante siglos, en centros de saber y de enseñanza religiosa, y reforzaron el flujo de conocimiento y cultura entre Siria y Anatolia.
Dayfa Jatun continúa siendo una figura inspiradora en términos de liderazgo femenino, mientras que la Madrasa al-Firdaws y el Khanqah al-Farafira siguen siendo testimonios tangibles de su legado multifacético, constituyendo referencias únicas para quienes desean comprender la historia cultural y científica de Alepo.




Por Talar Kazanjian/rr