Damasco, 10 ene (SANA) En las históricas calles cercanas a Bab Sharqi, en el centro del casco antiguo de Damasco, la alfarería siria sigue sorprendiendo a locales y visitantes con sus formas armoniosas, colores vibrantes y delicados diseños que transforman la arcilla en auténticas obras de arte. Cada pieza refleja siglos de tradición, habilidad artesanal y un profundo vínculo con la cultura del país.
De la tradición manual a la modernización artesanal
Nabil Saif Al-Din, maestro alfarero, explicó a SANA que, aunque la alfarería tradicional requería un intenso trabajo manual, hoy los talleres combinan técnicas ancestrales con maquinaria eléctrica para el amasado y la molienda de la arcilla, lo que permite optimizar la producción sin sacrificar la autenticidad de cada pieza.
“Los materiales son completamente naturales: la arcilla se extrae de la tierra o de las laderas de las montañas y se mezcla con arena volcánica ‘Farakh’ en proporciones precisas. Tras el amasado, la arcilla se deja reposar dos días antes de la cocción inicial a 700 grados Celsius. Luego, tras la decoración y el esmaltado, se realiza una segunda cocción a 1100 grados Celsius”, detalló Saif Al-Din.
Creatividad y diversidad en cada creación
Los talleres producen una amplia gama de artículos: jarras, palanganas, tazas, figuritas y decoraciones de pared, que combinan utilidad y valor estético. La demanda de estos productos trasciende fronteras, con mercados destacados en Líbano y Kuwait.

El maestro alfarero destacó además que la cerámica es una alternativa saludable en la preparación de alimentos, recomendada por la Organización Mundial de la Salud por su ausencia de químicos nocivos, lo que ha motivado la adopción de estas piezas en restaurantes que buscan opciones seguras y tradicionales.
Precisión y legado artesanal
Bilal Muhammad Yasser Al-Youssef, artesano del taller, explicó que la producción comienza con la selección de diferentes tipos de arcilla —negra, amarilla y blanca—, que se mezclan y muelen hasta obtener un polvo fino. Luego, tras un proceso de fermentación, la arcilla se moldea cuidadosamente en torno, midiendo peso, tamaño y proporciones, especialmente para piezas grandes que requieren hasta 15 kilogramos de materia prima.
La experiencia permite a los artesanos ajustar automáticamente grosor y forma, logrando un equilibrio perfecto entre belleza y funcionalidad. Esta precisión, unida a siglos de tradición, hace que la alfarería siria siga siendo competitiva a nivel regional e internacional, incluso en tiempos de desafíos económicos y sociales.

La alfarería es, sin duda, una de las expresiones culturales más antiguas de Siria, con milenios de historia que continúan palpándose en la vida cotidiana y en el patrimonio artístico del país, donde tradición y creatividad convergen para mantener viva una herencia inigualable.
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