Damasco, 30 oct (SANA) En el centro de Damasco, se levanta la histórica estación de trenes de Al-Hijaz, una joya arquitectónica con más de un siglo de existencia que sigue ocupando un lugar especial en la memoria de los damascenos.
Considerada una de las estaciones más emblemáticas de Siria, Al-Hijaz fue testigo de momentos cruciales en la historia moderna del país. Perteneció a la antigua línea del Ferrocarril del Hijaz, cuya operación fue interrumpida en 1918 durante la revuelta árabe liderada por Thomas Edward Lawrence, conocido como Lawrence de Arabia.
Décadas más tarde, la estación retomó su actividad como punto de partida de trenes turísticos que conectaban Damasco con antiguos centros de recreo y patrimonio en sus alrededores.
Orígenes del Ferrocarril del Hijaz
La idea de construir el ferrocarril se remonta a 1864, cuando el ingeniero estadounidense Zimpel presentó el primer plano de un proyecto que uniría Estambul con la ciudad sagrada de Medina, en Arabia Saudita. Sin embargo, el alto costo impidió su ejecución en aquel momento.
El plan fue retomado bajo el reinado del sultán otomano Abdul Hamid II, quien impulsó la construcción del ferrocarril con el propósito declarado de facilitar el transporte de peregrinos a las Dos Mezquitas Sagradas. Las obras comenzaron en mayo de 1900 con la apertura del tramo Damasco–Deraa, al que siguieron las extensiones hacia Ammán (1903), Ma’an (1904), Mada’in Saleh (1906) y finalmente Medina (1908), año en que la línea del Hijaz entró oficialmente en funcionamiento.
De acuerdo con el investigador histórico Yunus Al-Nasser, el primer viaje partió desde la estación de Al-Qadam, y la actual ubicación de la estación de Hijaz fue elegida por ser el antiguo punto de reunión de los peregrinos del Mahmal Al-Shami.
Aunque el objetivo principal del ferrocarril era servir a los peregrinos procedentes de Europa y Asia, Al-Nasser señaló que también existía un interés estratégico no declarado: extender la influencia otomana hacia Yemen y Adén.
Contrario a algunas versiones históricas, la línea del Hijaz no se originaba en Estambul, sino en Damasco, desde donde se prolongaba hacia Medina, enlazando posteriormente con el Expreso de Oriente que conectaba con la capital otomana.
Una obra maestra de la arquitectura damascena
Hoy, la estación de Hijaz es reconocida como una obra arquitectónica singular que adorna el corazón de Damasco. Su diseño fue obra del arquitecto español Fernando de Aranda, quien logró una fusión armónica de estilos árabe, islámico y europeo.
Pese a su antigüedad, el edificio ha conservado su estructura original, las restauraciones recientes se han limitado a labores de mantenimiento, pintura y limpieza de las fachadas afectadas por filtraciones de agua.
Además de su valor histórico, la estación es actualmente un destino turístico y académico, frecuentado por universidades y especialistas en arte y patrimonio. Entre sus elementos más notables se destaca las inscripciones de caligrafía árabe que decoran su techo, con más de cien años de antigüedad.
Aunque ya no cumple su función original de conectar Damasco con Medina, la estación de Hijaz permanece como un símbolo histórico de la capital siria y como testigo silencioso de más de un siglo de transformaciones políticas y culturales. En su interior, un panel conmemora a todos los directores que han administrado la línea ferroviaria desde principios del siglo XX hasta hoy.
Por Watfeh Salloum