La ciudad costera de Latakia ha desarrollado su propia tradición jabonera con el jabón Kasab, un producto que emula las características del jabón de Alepo y ha logrado consolidarse como una marca destacada a nivel regional e internacional.
Latakia, 27 ago (SANA) La ciudad siria de Alepo es mundialmente reconocida por su histórica producción de jabón de laurel, un arte ancestral que data de más de tres mil años.
Sin embargo, la ciudad costera de Latakia ha desarrollado su propia tradición jabonera con el jabón Kasab, un producto que emula las características del jabón de Alepo y ha logrado consolidarse como una marca destacada a nivel regional e internacional.
Desde el corazón de Kasab, una pintoresca localidad montañosa en la campiña de Latakia, el jabón Kasab se ha convertido en símbolo de una artesanía tradicional que trasciende fronteras, llegando a mercados árabes y globales.
Una tradición artesanal con raíces naturales
Entre las numerosas fábricas de la ciudad se destaca la planta “Jaghlian Green”, fundada en 2007 como un proyecto familiar centrado en la producción de jabón tradicional mediante el método de fabricación en frío.
Shiraz Jaghlian, propietario y heredero del negocio familiar, indicó: “Este emprendimiento representa el compromiso por preservar la identidad única de la industria jabonera de Kasab, que se ha mantenido viva durante siglos”.
El método de fabricación en frío: clave de calidad y pureza
Jaghlian explicó a SANA que el proceso de producción utiliza la técnica tradicional de fabricación en frío, la cual conserva las propiedades terapéuticas y naturales de los ingredientes.

Entre los principales componentes figura el aceite de laurel, esencial para la calidad y distinción del jabón Kasab, acompañado de aceite de oliva virgen y agua mezclada con alquitrán.
Para diversificar la gama de productos y potenciar sus beneficios, la fábrica incorpora aditivos naturales como la cúrcuma y la semilla negra, aplicados también en productos complementarios como champús y acondicionadores naturales.
Proceso artesanal prolongado para un producto único
La producción del jabón Kasab comprende distintas etapas que se extienden aproximadamente durante 25 días.
Jaghlian detalló que el proceso inicia con el mezclado de los ingredientes mediante una batidora eléctrica, una modernización limitada que facilita la producción respetando la tradición.
A continuación, ocurren la saponificación y el endurecimiento, seguidos por el corte manual de las barras. La etapa final es el secado al aire libre, donde el calor estival acelera el proceso.
Más que un producto de limpieza: un jabón con valor terapéutico
El propietario subrayó que el jabón Kasab no solo cumple funciones higiénicas, sino que también posee propiedades terapéuticas gracias a la conservación de los compuestos naturales y medicinales del laurel y del aceite de oliva, además de su pureza y la ausencia total de químicos o materiales sintéticos.
Desafíos para la continuidad de una tradición
A pesar de su relevancia, la producción artesanal enfrenta dificultades significativas, principalmente relacionadas con el elevado costo y la escasez del aceite de laurel, lo que impacta directamente en el precio final y limita la competitividad en el mercado local.
La exportación, una vía para sortear obstáculos
Jaghlian señaló que las exportaciones representan una oportunidad importante para superar las barreras del mercado interno, dado que el jabón Kasab cuenta con alta demanda en países árabes e internacionales.
Asimismo, hizo un llamado para brindar apoyo que garantice el suministro de materias primas a precios accesibles y facilite los procesos de comercialización.
Preservar el legado para las futuras generaciones
La familia Jaghlian se compromete a mantener viva esta tradición artesanal, transmitiendo sus conocimientos y valores a las nuevas generaciones, asegurando que el jabón Kasab continúe siendo un símbolo cultural y un patrimonio auténtico de la región.
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