Homs, 22 sep (SANA) En la localidad de Fahel, en la zona rural de Homs, el secado natural de higos continúa siendo una práctica transmitida de generación en generación y una fuente complementaria de ingresos para muchas familias.
El proceso comienza cuando la fruta alcanza la madurez. Los agricultores recogen los higos caídos o marchitos en los árboles y los trasladan a zonas de secado conocidas localmente como masatih, donde se extienden sobre una capa de paja y permanecen al sol durante aproximadamente una semana.
Después, los frutos se clasifican, se seleccionan por calidad y se preparan para su comercialización.
Unas 100 toneladas de higos secos al año
Abdul-Fattah Mahmoud, mukhtar de Fahel, explicó a SANA que el cultivo de higos representa una fuente importante de ingresos para numerosos agricultores de la localidad y que la producción anual de higos secos ronda las 100 toneladas.
La cosecha no se destina únicamente al secado, sino también a la elaboración de productos tradicionales como los denominados “collares de higos”, el haboul —una preparación de higos prensados— y otros derivados elaborados mediante técnicas heredadas.
Mahmoud destacó la importancia de establecer una instalación especializada para procesar y preparar los higos secos, con el objetivo de mejorar la calidad del producto y ampliar sus canales de comercialización dentro y fuera de la gobernación.
La clasificación aumenta el valor de la cosecha
Samih Salem, agricultor de Fahel, cultiva unas 20 dunams de terreno con higueras, olivos, vides y manzanos.
Según explicó, el precio de los higos secos varía en función del tamaño, la calidad y las condiciones del mercado, por lo que la clasificación y selección resultan determinantes para aumentar el valor comercial de la producción.
Los frutos de mayor tamaño y calidad pueden alcanzar precios más elevados, mientras que otras variedades se comercializan a valores inferiores.
Mercados exteriores y aspiraciones de procesamiento
El comerciante y agricultor Jawdat al-Salibi señaló que los higos de Fahel tienen demanda en los países del Golfo, Jordania y Líbano.
Añadió que la creación de una instalación especializada podría mejorar los métodos de procesamiento y preparación, elevar las especificaciones del producto y facilitar su acceso a nuevos mercados.
Entre el sol del verano y las reservas para el invierno, los habitantes de Fahel preservan una tradición que prolonga la vida comercial del cultivo y le aporta valor añadido, mientras el desarrollo del procesamiento y la comercialización abre nuevas oportunidades para aumentar los beneficios de esta producción local.






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