Teherán, 29 abr (SANA) La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán profundiza la crisis económica en el país persa, con un marcado deterioro del mercado laboral y crecientes riesgos de colapso en sectores clave.
Diversas fuentes señalan que la economía iraní enfrenta una paralización en múltiples actividades productivas, mientras el desempleo se dispara y afecta tanto a la industria como al sector de servicios.
Según reportes de medios internacionales, el país ya experimentaba un declive antes del conflicto, caracterizado por la caída del ingreso per cápita, elevada inflación y persistentes sanciones económicas.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió que la actual coyuntura podría empujar a más de cuatro millones de personas adicionales a la pobreza, lo que refleja la magnitud de la crisis social en curso.
Autoridades iraníes reconocieron la pérdida directa de cerca de un millón de empleos a causa de la guerra, mientras estimaciones independientes apuntan a un número similar de puestos de trabajo afectados de manera indirecta.
Expertos alertan que hasta la mitad de los empleos en el país podrían estar en riesgo debido a las interrupciones en las cadenas de suministro y transporte, así como a la desaceleración general de la actividad económica.
La inflación interanual alcanzó alrededor del 72 por ciento en marzo, con un aumento significativo en los precios de productos básicos, lo que incrementa la presión sobre el poder adquisitivo de la población.
En paralelo, se registró un incremento notable en las solicitudes de subsidio por desempleo, que ascendieron a unas 147 mil en los últimos dos meses, triplicando el total reportado durante todo el año anterior.
Empresas de gran tamaño comenzaron a aplicar despidos masivos, mientras sectores como la aviación y el trabajo en línea se ven particularmente afectados por cancelaciones de vuelos e interrupciones en los servicios.
Analistas consideran que las debilidades estructurales previas, incluidas la corrupción y la mala gestión, limitaron la capacidad de la economía iraní para resistir el impacto del conflicto, agravando así las tensiones financieras y sociales.
El actual escenario convierte desequilibrios de larga data en una crisis más profunda que compromete el nivel de vida y la estabilidad económica del país.
r.sh