Raqa, 24 jun (SANA) En el sureste de la ciudad de Raqa en el nordeste de Siria, a unos 400 metros al norte de la Puerta de Bagdad y dentro del perímetro de sus históricas murallas, el llamado “Palacio de las Doncellas” se mantiene como una de las huellas más significativas del pasado urbano de esta ciudad siria a orillas del Éufrates.
El monumento, conocido localmente como Qasr Al-Banat, reúne siglos de transformaciones arquitectónicas y culturales. Sus muros de ladrillo, sus decoraciones de estuco y la distribución circular de sus espacios evocan los periodos de esplendor de Raqa, pero también reflejan el deterioro acumulado por incendios, abandono, expolio y conflictos contemporáneos.
Un hito arqueológico en el corazón de la histórica Raqqa
El yacimiento ocupa una posición destacada en la ciudad histórica y figura entre los principales vestigios arqueológicos de la región. Aunque algunas fuentes sitúan sus orígenes en la época abasí, vinculada a la fundación de Raqa durante el califato de Abu Jaafar Al-Mansur en el año 772, las excavaciones realizadas desde 1977 apuntan a que la configuración visible del edificio corresponde principalmente al periodo ayubí, entre los siglos XII y XIII.
La superposición de elementos de distintas épocas convierte el palacio en un archivo material de la evolución de la ciudad. El arqueólogo alemán Ernst Herzfeld fue uno de los primeros investigadores en documentarlo, durante una visita a Raqqa en 1907 en la que elaboró planos iniciales y anotaciones sobre sus restos.
Arquitectura sofisticada que refleja el florecimiento de Raqa
La estructura se organiza alrededor de un patio central cuadrado, flanqueado por cuatro Iwanes —salas abovedadas abiertas por uno de sus lados— dispuestos en cruz, una composición característica de la arquitectura islámica de la época.
El Iwan septentrional sobresale por sus dimensiones y por su conexión con dependencias laterales y dos arcadas abiertas hacia el patio. En el extremo sur, una entrada principal y tres accesos simétricos muestran la planificación geométrica del conjunto.
El uso de ladrillo cocido, adecuado para las condiciones climáticas de la cuenca del Éufrates, se complementa con motivos geométricos y vegetales en estuco, así como con pavimentos cerámicos. Estos elementos remiten a la tradición alfarera de Raqa, una ciudad que destacó durante siglos por la calidad de su producción artística y artesanal.
Entre el Palacio y el Hospital
La función original del edificio continúa siendo objeto de debate entre los especialistas. Algunas investigaciones apuntan a que pudo haber sido utilizado como hospital en etapas posteriores, en particular durante el periodo zengí, y que estuvo relacionado con instituciones educativas cercanas.
Las fuentes históricas mencionan la existencia de un hospital y dos escuelas en tiempos de Nur al-Din Zangi. Esa referencia ha llevado a algunos arqueólogos a plantear que el inmueble podría corresponder al centro sanitario citado en esos relatos, más que a una residencia palaciega.
El nombre: Un cuento popular sin fundamento histórico
La denominación de Palacio de las Doncellas, o Palacio de las Vírgenes, forma parte de la tradición oral de Raqqa, pero no existen pruebas históricas o arqueológicas que acrediten que el lugar fuera residencia de princesas o de mujeres.
Los investigadores relacionan el nombre con la impresión que produjo entre la población la singularidad estética del edificio y el aura de misterio que rodea a sus ruinas. Es un fenómeno habitual en el patrimonio arqueológico, donde la memoria popular suele bautizar monumentos cuya función original se ha perdido con el paso del tiempo.
Del incendio histórico a los daños de las guerras modernas
El palacio atravesó sucesivas etapas de deterioro. Un gran incendio registrado, según algunas hipótesis, en el siglo XIII y posiblemente relacionado con la invasión mongola de la región, habría acelerado su abandono.
Las excavaciones también han revelado que, en periodos posteriores, algunas familias ocuparon partes del inmueble. Hornos domésticos, monedas y objetos cotidianos encontrados en el lugar documentan esa reutilización del espacio.
En las últimas décadas, el monumento ha sufrido nuevos daños debido a excavaciones ilegales, falta de mantenimiento e intrusiones, amenazas que han agravado la fragilidad de una construcción ya afectada por siglos de exposición.
Proteger el sitio es esencial para preservar la identidad de Raqqa
La directora de Antigüedades de Raqa, Rimaz Abdul Karim al-Ajili, considera que Qasr al-Banat representa uno de los principales modelos de arquitectura islámica vinculados a los periodos de prosperidad de la ciudad.
“La importancia del palacio no se limita a su valor arquitectónico, sino que forma parte integral de la identidad cultural e histórica de Raqqa”, afirmó al-Ajili, quien advirtió de las deficiencias en la protección y el mantenimiento del lugar.
Según la responsable, la falta de vigilancia, las invasiones y el deterioro progresivo de distintas zonas amenazan con provocar la pérdida de elementos arqueológicos originales. La humedad y otros factores ambientales también aceleran la degradación de los materiales constructivos y ornamentales.
Medidas necesarias para salvar el sitio arqueológico
La conservación del Palacio de las Doncellas exige, según al-Ajili, un programa sostenido de limpieza, el refuerzo de la seguridad para impedir accesos no autorizados y la intervención de equipos especializados en restauración patrimonial.
La responsable reclamó además una evaluación científica integral y un plan de rescate que permita definir prioridades y asegurar la estabilidad del conjunto.
Aún en pie entre las huellas de distintas civilizaciones, el Palacio de las Doncellas conserva una parte esencial de la memoria de Raqa. Su protección no solo supone preservar un monumento: implica mantener visible el relato histórico de una ciudad que fue centro político, cultural y artístico en la ribera del Éufrates.
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